Marquetalia

1964-2021

57 años presente

Rubín Morro

Marquetalia está ubicada a 259 kilómetros de la ciudad de Bogotá, en las estribaciones de la Cordillera Central, a una altura de 2500 metros sobre el nivel del mar, corregimiento de Gaitania, municipio de Planadas, en el sur del Tolima. Esta región es de una rica biodiversidad. Hay tres ríos: Yarumales, Támaro y Los Guayabos, los tres componen el caudaloso río Atá. En estas latitudes empinadas nacieron las guerrillas de las FARC-EP en mayo 1964, uno de los protagonistas del conflicto social y armado en nuestro país y ahora inmersas en el proceso de paz firmado entre el Estado colombiano y la extinta insurgencia. Marquetalia está ubicada entre altas cordilleras, con una panorámica hermosa. Acá están los primeros impactos de la acción bélica, son testigos silenciosos de la barbarie de la guerra. Por siempre acá la comunidad indígena Nasa ha permanecido por cientos de años y han sido autoridad territorial indiscutible. Han resistido para sobrevivir en medio de los conflictos de siempre.

Luego del Acuerdo de Paz de La Habana, hoy en Marquetalia hay luz eléctrica. Ya no se usan las velas o lámparas de caperuza, como se hacía hace 57 años. Algunos campesinos tienen electrodomésticos. Las fincas hoy lucen completamente limpias, buenas cercas, pero está el mismo puente de madera sobre el río Los Guayabos, con casa de zinc. Por entre los huecos de los gruesos tablones, se observa la corriente de aguas cafés y heladas. Los caminos estrechos sobre pedregales siguen siendo sinuosos, que nos llevan hasta el río Yarumales, por la comunidad Páez de La Bella. Y luego una larga cuesta, bajamos a una vieja garrucha destartalada, pero… yendo acompañado y con buena fuerza, se cruza la veloz fuente de agua. Al llegar a Marquetalia, pasamos el río Támaro, sobre un puente de madera tembloroso y allá abajo entre peñas cubiertas por el verde musgo andino, sus aguas profundas. Ubicados donde era la base del ejército, apreciamos una colcha de retazos natural con la suma de todos los colores verdes. Es una panorámica preciosa con sus yarumos gigantes en la selva, como algodones. Sus altas cordilleras se elevan acariciando el cielo y observando este remanso de paz.

La guerrilla se asentó en Marquetalia el 20 de diciembre de 1955. Jaime Guaraca nos narra:

Ese día 20 de diciembre acampamos ahí para amanecer el 21 y como era de costumbre Charro Negro mandó a formar el personal y nos dijode acá no nos vamos a ir porque he decidido fundar un comando aquí y además que a partir de hoy este sitio se llama Marquetalia”.— No sé de dónde sacaría Charro ese nombre, anotó Guaraca. Así fue como la navidad de 1955 estábamos en estas tierras y el año nuevo de 1956 la pasamos en Marquetalia. Este sitio se llamaba El Támaro y este río baja hasta donde se encuentra con el río Yarumales. Los dos siguen hasta que se unen con el río Los Guayabos y de ahí para abajo se llama río Atá, prosigue Guaraca.

Los nombres de los que habitábamos en la zona de Marquetalia. El caserío de Marquetalia eran prácticamente cuatro casas, la de Jacobo Prías Alape, la de Pedro Antonio Marín Marín, la de Efraín “el patilludo”; la de Pedro Pablo Marín, padre del camarada Manuel, y una escuelita que habíamos construido nosotros. Alrededor del pueblito, ya en sus fincas, Isauro Yosa “Lister”, Isaías Pardo y su hermano Luís Pardo, Aldemar Medina y unos compañeros de la tribu de los paeces que se llamaban Luis López y Andrés López. En la vereda de La Junta: Parménides Cuenca, Luis Cuenca, Alirio Cortez. En la vereda La Avanzada: Jaime Guaraca, Abrahán García, Chucho Ortiz, Darío Mejía, Feliciano Cruz; Vereda Peña Rica: los hermanos González, Elicerio González, Honorio, Luis, David, Fidel González, Rogelio Díaz, el papá de Baudelino, los hermanos Luna, Campo Elías y Lito, Ulpiano Luna, Germán Romero, “Timbre”. Y en una finca del alto Trilleras estaba Gilberto Trilleras. Vereda San Miguel: Darío Lozano e hijo, Carrillo, Secundino López, Juan bola, y Sedeño. Estos son los nombres de los que vivíamos en la zona de Marquetalia, más dos parejas de aserradores, Martín Cruz Zambrano, Zafiro, Gabriel Walteros, que luego se incorporaron a la guerrilla.

Marquetalia era una finquita pequeña que comenzamos a ampliar tumbando la selva, sembrar pasto, pero fueron trabajaderos muy chicos que los inició un señor llamado Miguel Bonilla. Era el dueño de las parcelas. Cuando nosotros llegamos, los únicos que vivían en esa área eran los López Luis y Andrés de la tribu de los Paeces. Nos cuenta el camarada Jaime…

En Marquetalia, aproximadamente el 25 de abril de 1964 que fue cuando se realizó la primera reunión con los recién llegados Jacobo Arenas y Hernando González Acosta, y al informar ellos todo lo de la operación que iba contra Marquetalia, la propuesta del camarada Marulanda fue evacuar a toda la población civil hacia la periferia, especialmente los niños, las mujeres, los ancianos y jóvenes con alguna discapacidad. Por eso no quedó ahí ni un solo niño…—Ahí venías tú, Rubín, con tus hermanas y tu mami. Tu padre se había quedado en la resistencia, me dijo Jaime. Por efecto del bombardeo y ametrallamiento, solo murió una compañera llamada Georgina Ortiz. En combate murió un compañero de nombre Luis Salgado, y al rodar por un abismo con un saco de maíz a la espalda, murió Andrés López.

La agresión a Marquetalia oficialmente empezó el 27 de mayo de 1964, que fue el día que se realizó el primer combate en medio del río San Pedro y la quebrada El Infierno. Éramos ocho guerrilleros con cuatro fusiles y tres revólveres. Un guerrillero estaba desarmado. Por aquellos años, nos cuenta Jaime que, luego de la toma esta zona campesina, la resistencia se mantuvo por espacio de un año.

No hubo sino una concentración de población civil en el sur de Atá, donde se presentaron los gobernadores del Tolima y Huila y otros políticos del gobierno. Los únicos de los nuestros que hablaron fueron los compañeros Jacobo Prías Alape, Gilberto López y un compañero que le decíamos Arboleda. Las dos reuniones trataron sobre las armas y todos apoyábamos la propuesta del camarada Marulanda que no se entregaría ni una arma, que se hacía una dejación de las armas. Y se llevó a cabo la recolección de todas y se nombró un encargado para que le diera mantenimiento y cuidara de ellas. Ese responsable fue Isaías Pardo y se volvieron a sacar cuando los bandidos de “Mariachi” mataron a Charro Negro en Gaitanía en enero del año 1960 y prometieron perseguirnos hasta eliminarnos. —Guardamos las armas por voluntad propia y nos obligaron a sacarlas y a defendernos y a organizar la resistencia para defender nuestras vidas. Nos aclara Jaime Guaraca que los indígenas paeces han gobernado siempre por la derecha del río Atá.—En el pasado hubo dificultades con ellos, pero el diálogo y el consenso solucionó todas las diferencias.

Han pasado largos 57 años. Hoy Marquetalia es historia viva, donde nació la esperanza de un nuevo país y hoy es parte de la despensa agrícola del Tolima, con sus ganados y sus derivados, fríjol, arveja, café, maíz, maderas, etc. Viven acá hoy 15 familias. Aún están marcadas en el terreno las huellas de la guerra: las latas enmohecidas de un helicóptero derribado por la resistencia armada, los muros que han resistido el paso del tiempo, en donde Manuel Marulanda ubicó la turbina hidráulica para generar energía. En lo que era la casa de “La Base”, donde funcionó una guarnición militar, los campesinos construyeron una casa sobre esa plancha de cemento. Las enormes trincheras se desmoronaron y hoy sus bordos son cubiertos por los pastos. Y una hélice del helicóptero abatido con más de 50 impactos de fusil sirve de asiento junto a la cerca. Marquetalia es hermosa y ahora destino turístico. Allí el 20 de enero de 2020 pasado estuvieron los viajeros extremos integrantes de la ETIC, Conferencia Internacional de Viajeros Extremos y a los ocho días después estuvo allí un equipo de motocrosistas. Increíble. Ahora lo hacen con más continuidad.

Marquetalia es la Cuna de la Resistencia. Desde acá partimos hace 57 años, resistiendo a una guerra estatal que jamás debió ocurrir y hoy estamos construyendo la paz estable y duradera en complicadas condiciones.

Nota bibliográfica:

Apuntes tomados de la conversación que sostuve con Jaime Guaraca, en La Habana en febrero de 2015.