Rubín Morro

En la guerra se acuñaron axiomas que eran sentencia de muerte: “Si no estás conmigo, estás con mi enemigo”. Estamos alineados con el gobierno o nos llevó el diablo.En Colombia, cuando median discusiones, conductas, acciones que no compartimos, lo encasillan, lo rotulan y hasta lo asesinan. Hay una polarización que estalla al mínimo calor. Una simple emblemática tarea de una maestra en Cali desató la furia del Olimpo. Escurrieron por las paredes de la infamia en las redes sociales “acusaciones temerarias de adoctrinamiento y politiquería de la docente”. Saludo la valiente actitud de la profesora de conducir a sus alumnos por nuestra gris y arisca memoria histórica, para que nunca más vivan el sordo y mortal ruido de la guerra.

Simpatizantes del partido de gobierno dejaron ver una vez más su visceral odio, intolerancia, estigma en las redes sociales contra una profesora de noveno grado en la Institución Educativa Libardo Madrid de la ciudad de Cali, quien dejó una tarea a sus alumnos sobre los llamados ‘falsos positivos’ (Caso 003 sobre falsos positivos atribuidos al Estado y sus Fuerzas Armadas), asesinatos perpetrados por integrantes de la Fuerza Pública en contra de civiles, que hicieron pasar luego como bajas en combate de miembros de la guerrilla. Entre otras, el más grande crimen contra la humanidad que se tenga registro con estas características donde se violaron los derechos humanos elementales en estos 6.402 asesinatos hasta ahora visibilizados. Un acontecimiento inolvidable para la memoria de nuestra nación.

La senadora del Centro Democrático María del Rosario Guerra señaló, a través de su cuenta de Twitter, que una profesora de la ciudad de Cali estaría adoctrinando políticamente a sus estudiantes en el tema de los ‘falsos positivos’. No es doctrina, senadora, no es invento de la maestra, son tangibles estos crímenes. Ahí están las víctimas pidiendo justicia. La verdad debe aparecer como elemento vital y central del Acuerdo de Paz pactado en La Habana.

Como resultado de esta tarea de la mencionada maestra (Tarea escolar de ‘falsos positivos’ abre la polémica con uribismo), se desataron en las redes sociales distintas opiniones en favor y en contra de la singular e importante tarea, que hace parte de la historia macabra de estas conductas de algunos integrantes del ejército sobre la captura y el vil asesinato de inocentes muchachos, que luego hacían pasar como guerrilleros muertos en combate, entre otras cosas en acatamientos a la exigencia de “litros de sangre y resultados para demostrar que el Estado estaba ganando la guerra (https://lasillavacia.com/sites/default/files/media/docs/historias/Directiva_29_2005-comentado.pdf/). Esta directiva fue expedida por el Abogado Camilo Ospina Bernal, quien fuera ministro de defensa de la ‘Seguridad Democrática’ en el año 2006. Es necesario recordar que esta directiva, que llevaba en su esencia las famosas “recompensas”, desató una competencia criminal en muchas unidades militares, por encontrar el premio mayor que los hacía “dignos” de recibir licencias, permisos, condecoraciones, ascensos, dinero, porque todos los elementos incautados a la guerrilla tenían su precio, como en cualquier centro comercial.

¿Por qué nos asustan estas realidades en el marco del conflicto social y armado por más de medio siglo? Estas espantosas cosas pasaron. Así lo demuestran las investigaciones de la Jurisdicción Especial para la Paz. Nuestro relato de la guerra no está escrito con hermosas historias de hadas, sus finales felices, en realidad, fueron y son episodios horribles, porque aún persiste la guerra, muy al contrario del espíritu y el contenido del Acuerdo Final de Paz entre el Estado Colombiano y la extinta insurgencia de las FARC-EP. ¿Por qué se pretende sepultar estas realidad, otras tantas verdades que deben llegar a la superficie de la sociedad, ¿y por que no a los estudiantes? Es la memoria del país, duélanos o no.

¿Por qué se enfadan algunas personas con la profesora por la tarea que les dejó a sus alumnos del instituto educativo en Cali? Cuando un partido político es inocente, no debiera preocuparse por esto. Lo que si es una obligación de la actividad política es respaldar los anhelos de paz de una nación que jamás ha tenido sosiego. Pero está lejos la derecha de profesar la educación basada en la libertad de obra y pensamiento, que nuestros hijos aprendan de las realidades, que piensen por si mismos, no como otros quieren que piensen. Conociendo lo acontecido en esta larga noche de afilados puñales, ningún joven buscará el camino de la guerra. Esto es preparar una sociedad para la paz del futuro.

Comparto la posición de la persona refiriéndose al tema “La tarea me parece que es correcta, ella no está instigando a nada, está orientando a sus estudiantes para que desarrollen competencias argumentativas sobre lo que sucede en nuestro país”.

El proceso de paz nos da la posibilidad de soñar en un país reconciliado. De hecho lo estamos construyendo con enormes dificultades. No está bien para quienes pretenden ocultar unas realidades de la guerra que nos laceraron y se mantienen hasta nuestros días. El pénsum educativo en Colombia necesita tener la cátedra de la pedagogía de paz, expresada claramente en el Acuerdo Final de la reconciliación, la convivencia, la paz estable y duradera y sobre todo la No repetición. No metamos la cabeza en la tierra, dejando las realidades para el paisaje histórico. Reconozcamos nuestras responsabilidades, aportes de verdad plena en la construcción de un nuevo país, es lo único gigantesco que podemos heredarle a nuestros hijos y nietos: una Colombia amable y en paz.