El Consejo Político Nacional del partido Comunes reunido durante los días 27 y 28 de marzo saluda al pueblo colombiano y a la militancia partidaria a la vez que les compartimos algunas reflexiones producto de nuestro intercambio sobre la situación política nacional.

Lo primero que queremos destacar es la grave situación económica y social, que seguramente se agravará con la anunciada reforma tributaria, y que afecta a millones de colombianos víctimas de la pandemia y de la política gubernamental que privilegió los intereses de la banca, por encima de las necesidades de las gentes humildes, tal como lo reflejan las cifras cuyo costo lo vienen pagando en número creciente de muertos, de desempleados, de quiebra de pequeñas y medianas empresas, las capas medias y bajas de la población.

No es que la pandemia sea la causa de la crisis, cuanto más lo que hizo fue poner en evidencia las lacras del modelo económico neoliberal impuesto a rajatabla por el gran capital internacional, tal como lo evidencia la mercantilización de la salud, la educación y los servicios públicos domiciliarios, así como la precarización del trabajo, la venta de los sectores estratégicos para el desarrollo del país y el desmantelamiento de la industria nacional, en beneficio del capital financiero.

A dos años y medio de gobierno del Centro Democrático es inocultable el fracaso del proyecto de extrema derecha que este sector y sus aliados políticos representan. El aumento de las masacres, de los asesinatos de líderes y lideresas sociales, de exguerrilleros y la proliferación de grupos paramilitares, así como la incapacidad de ejercer el control efectivo del territorio, tal como sucede en el departamento de Cauca, en donde las acciones recientes de grupos armados, que condenamos sin vacilación, dejan un saldo creciente de víctimas que reflejan la quiebra del modelo militarista de seguridad, así como la insensatez de los grupos que se empeñan en la violencia, entregando con sus acciones argumentos a la derecha para justificar sus pretensiones políticas de perpetuarse en el poder.

Con este gobierno los colombianos hemos perdido 4 valiosos años para la consolidación del Acuerdo de Paz, desvirtuado bajo el sofisma de su política de “paz con legalidad” que, pretende reducir el Acuerdo al desarme y la reincorporación de los exguerrilleros, al tiempo que ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a desconocer y atacar aspectos nodales del mismo como la Jurisdicción Especial para la Paz, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, el Plan Nacional Integral de Sustitución y las garantías de seguridad para los firmantes de la paz, que al día de hoy sumamos 262 compañeros asesinados, para no hablar de su bloqueo a la reforma política pactada y a la creación de las 16 curules en Cámara para los territorios víctimas del conflicto.

En materia de política exterior el balance no puede ser más desastroso al haber convertido la Cancillería en una agencia al servicio de los intereses del gobierno norteamericano, en detrimento de la integración latinoamericana y caribeña. Su papel al servicio de las provocaciones contra los gobiernos de Cuba y Venezuela, cubren de indignidad al gobierno de Iván Duque, al tiempo que nos pone en riesgo de vernos envueltos en un conflicto internacional de llegar a presentarse una agresión contra la patria de Bolívar.

Alertamos al pueblo colombiano sobre esta eventualidad que, dados los acontecimientos en curso, en este momento en la frontera, se convierte en una grave amenaza contra la paz de Colombia y de toda la región. No tenemos dudas de que una intervención militar extranjera a territorio venezolano desataría un conflicto internacional en el que los colombianos pagaríamos un alto precio; tampoco dudamos que desde el gobierno de Iván Duque, y otros sectores de la derecha colombiana, hay quienes alientan una agresión de este tipo contra Venezuela, con la vana esperanza de ahogar el creciente descontento que se vive en Colombia y que puede expresarse masivamente en las urnas el próximo año. Una aventura de semejantes proporciones no puede tener respuesta distinta al rechazo generalizado y activo de parte de todos los demócratas que trabajamos por defender la paz como el mayor anhelo de los colombianos.

En este complejo escenario de crisis económica y social, de amenazas internas y externas a la paz, urge la confluencia patriótica de todos los sectores sociales y políticos organizados, de personalidades y, esencialmente, de los millones de colombianos para que mediante la movilización pacífica en las calles expresemos nuestra opción por la vida, por la paz democrática, la justicia social y la soberanía.

Las elecciones parlamentarias, y las presidenciales del próximo año, abren la posibilidad de elegir un congreso y un gobierno de mayorías que, representando la más amplia convergencia política y social y, con un programa de gobierno que tenga entre sus prioridades la implementación integral del Acuerdo de Paz, hasta llevarnos a una paz completa, se comprometa además con reformas urgentes que garanticen a todos los colombianos acceso a salud y educación de calidad, trabajo digno y bien remunerado, así como con un nuevo modelo económico no depredador del ambiente que nos permita la reactivación económica y social.

En función de ese noble propósito cuenten con nuestro aporte. Santandercito, Cundinamarca.

Marzo 28 de 2021, Consejo Político Nacional. Partido Comunes