Rubín Morro

General Eduardo Enrique Zapateiro, usted no está al frente de sus tropas, ni en una parada militar, ni recibiendo equipos bélicos, o dando partes de victorias militares, ni tampoco recibiendo condecoraciones. General, usted está en un país que construye la paz, mientras persiste la guerra, en medio de un Acuerdo de Paz que también fue liderado por soldados y policías insignes, en el que las víctimas del conflicto armado están en el centro de lo acordado en La Habana, por lo que merecen respeto y ponderación.

El General Enrique Zapateiro es el comandante del Ejército Nacional de Colombia. Su graduación castrense es una de la más altas del país. Él es un oficial General del Ejército colombiano, que en el  año 2019 fue designado por el Presidente de la República como comandante del Ejército, en remplazo del general Nicacio Martínez, de una oscura recordación. “Apenas unas horas del anuncio de que será el nuevo comandante del Ejército, Zapateiro ya enfrenta su primer escándalo. El hecho está relacionado con la desaparición de Jaime Enrique Quintero Cano, padre del jugador Juan Fernando Quintero”: www.vanguardia.com (sábado 28 de diciembre a las 5 pm de 2019). Para fortuna del General, por ahora, no le han podido comprobar de tal hecho.

El vaso de agua lo llenó el presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz, Eduardo Cifuentes, con la siguiente aseveración ante el país y el mundo: “Son 6.402 casos de versiones que surgieron, de expedientes de @FiscalíaCol, informes de la @PNG_COL, el Sistema Penal Acusatorio, @Fiscalía_Col, el @CentroMemoriaH, y @Coeuropa”: @EcifuentesMu, presidente de la JEP,frente a la priorización de “falsos positivos” . Inmediatamente el general Zapateiro puso el siguiente trino:

Somos soldados del @COL_EJERCITO, no nos dejaremos vencer por más víboras venenosas y perversas que quieren atacarnos, señalarnos o debilitarnos. Oficiales, suboficiales y soldados, no nos rendimos, no desfallecemos, siempre fuertes con la cabeza en alto. Dios está con nosotros”: dice el mensaje del General en esa red social.

¿A quien se refiere el General? Será acaso a la Jurisdicción Especial para la Paz? ¿O a los familiares de las 6.402 víctimas? ¿Quiénes serán las víboras venenosas y perversas que quieren atacar al Ejército? Esto solo lo sabe el general. Solo que el pronunciamiento de la JEP exacerbó al energúmeno oficial por sus graves declaraciones, cuyas fuentes provienen de importantes entes de control oficial y otras organizaciones reconocidas en el ámbito nacional e internacional.

El General Zapateiro debería ser mesurado y respetar estos pronunciamientos de la JEP. (Cidh condena al estado colombiano por casos de falsos positivos). Él bien sabe que esta Jurisdicción tiene legalidad constitucional. Lo que se está denunciando son los crímenes ocurridos en los llamados “falsos positivos”, cuya responsabilidad y autoría le asiste al Estado, como fue escoger muchachos al azar, llevarlos a los escenarios de la guerra, asesinarlos y hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate, para demostrar que estaban ganando la guerra. Atrocidades cometidas fundamentalmente en el gobierno de la “Seguridad Democrática”. Cifuentes nos indica que no eran 3.000 “falsos positivos”, que se triplicó la suma en su informe presentado. Y claro, que debe aclararse como lo exige la sociedad colombiana. Caso Durán y otros VS. Colombia, en la sentencia del 20 de noviembre de 2018.

Estas euforias del comandante del ejército no son nuevas, como tampoco son nuevas las sindicaciones contra él y que hasta ahora la justicia no se las ha podido comprobar. Lanzar estos improperios por la redes sociales puede encontrar susceptibilidades en un país donde se reclama verdad plena, reconocimiento, responsabilidades y garantías de No repetición.

Vale la pena recordarle al General que él hace parte de la institucionalidad y, como si fuera poco, del Ejército Nacional. Su deber es preservar la «vida, honra y bienes de los ciudadanos». Su única obligación es estar subordinado a la autoridad civil, en honor a lo que usted repite a diario: «el amor a la patria». Por lo tanto, debe dejar que fluyan las investigaciones y facilitarlas, General.

Dadas todas estas diversas circunstancias de múltiples actores del conflicto social y armado que también salpican al Estado colombiano, es vital y necesario que todos acudamos a la justicia transicional creada por el Acuerdo Final de Paz y no pretender crear por el partido de gobierno una Justicia Especial para Juzgar a los militares y policías y acabar con la JEP, para que los ex combatientes seamos juzgados por la justicia ordinaria. ¿Por qué tanto temor a la JEP, señores y señoras?

Vean lo grande y poderoso que es el Acuerdo de Paz. Gracias a él, Colombia conocerá la verdad y el mundo sabrá lo que pasó en nuestra patria, en algo más de medio siglo de confrontación armada. Donde todos quienes intervinimos debemos comparecer ante la JEP, desde los ex presidentes, financiadores de la guerra y del paramilitarismo, los responsables de organizar la guerra sucia y el exterminio de miles de colombianos y líderes sociales.

En un país con una mediana democracia real, de respeto por la sociedad y las víctimas, hace rato hubieran despedido a este General que vota fuego en sus trinos, desafiando unas verdades que parece ser que es el único que no las conoce. Es una actitud soez con la memoria histórica, un irrespeto a los desaparecidos y a sus víctimas que claman verdad y justicia. En un acto de honor y dignidad debería dar un paso al costado y, ahí sí, frente a sus tropas, hacer valer sus soles de general.