Por: Marcela Muñoz UTL – HR Omar Restrepo

El Acuerdo de Paz sin duda alguna ha permitido dar un paso adelante en la construcción de la paz y la reconciliación; en Chocó se avanza en esa dirección. En medio de la difícil situación que atraviesa el país y esa región, todavía hay hombres y mujeres que desde las iniciativas colectivas dejan claro que la paz no tiene reversa y que el norte es la defensa de la vida.

Llegar al Chocó es trasladarse a una región de exuberante naturaleza donde habita gente alegre, resiliente, musical, de fortaleza infinita, sin embargo, es evidente desde la vía de acceso que conduce de Medellín a Quibdó, el abandono estatal. Una vía que en gran parte es una trocha  de los 275 km que conectan a estas dos ciudades varios son de difícil acceso,  si bien se adelantan trabajos de mejoramiento de la vía en pleno siglo 21 está el reflejo de las complejas condiciones sociales y económicas que vive el departamento, teniendo en cuenta que constituye la principal vía por medio de la cual el Chocó se ha comunicado con Antioquía, y que dependen de ésta para abastecerse de los productos esenciales para el consumo de la población.

Chocó tiene gran importancia mundial, se conoce por ser la segunda región con mayor diversidad después del Amazonas, caracterizándose como una de las regiones de mayor biodiversidad en el mundo. Es así como llegamos a Quibdó, capital de departamento, atravesada por el majestuoso río Atrato que bordea la ciudad, y desempeña un papel de intercomunicador fluvial en la región que recorre el departamento hasta desembocar en el mar Caribe. Nos encontramos con una región que a pesar del difícil panorama de derechos humanos que vive, es un territorio que cree en la paz.

El primer encuentro con las realidades del departamento, fue el bloqueo de la via que adelantaban indígenas del Pueblo Emberá en el lugar conocido como el 20,  exigiendo al ICBF que reconozca a las organizaciones indígenas con capacidad administrativa para implementar la oferta institucional en sus territorios, rechazan la herramienta BETTO  que utiliza tecnología de inteligencia artificial y que hace los procesos de evaluación y selección de los operadores tras analizar el índice de desempeño de cada uno, su capacidad operativa y financiera etc. pero las comunidades indígenas consideran que deja por fuera su autonomía en tanto no tiene en cuenta a las organizaciones que los representan.

Nuestra curul acompañó varios espacios liderados por exguerrilleros que se desplazaron del ETCR Vidrí Vigía del Fuerte por presión institucional y llegaron a diferentes puntos del Chocó a construir arraigo y a aportar mediante iniciativas de paz tejido social alrededor de la implementación del Acuerdo Final de Paz.

Fuimos participes de un encuentro con los responsables de los ETCR Héroes de Murrí  y  ETCR Brisas, delegados del CRN, el alcalde de Quibdó y delegados de la iglesia católica escenario donde Alvaro Zora comerciante de la región y victima del conflicto en un significativo acto de reconciliación formaliza la donación de un predio para el desarrollo de soluciones de vivienda y el fortalecimiento de proyectos productivos como el que actualmente ejecutan en piscicultura “PESCA PAZ”  que beneficia a 50 firmantes en proceso de reincorporación organizados en la Cooperativa Multiactiva  Héroes de Murrí.  Donación que quedó para la memoria con un fuerte abrazo de agradecimiento entre Pastor Alape y Alvaro Zora. Hechos que definitivamente oxigenan la implementación territorial del Acuerdo y esperan impactar no sólo a quienes transitan a la vida civil sino también esperan mejorar las condiciones de las comunidades.

Otro de los escenarios en los que tuvimos la posibilidad de participar fue en la Asamblea de las formas asociativas de reincorporados del Chocó, donde delegados del CNR Nacional/Regional y el enlace de ECOMÚN para la región noroccidente, presentaron los balances de la implementación en términos de la reincorporación económica y social  indicando principalmente la necesidad de fortalecer las formas asociativas, las direcciones colectivas y mantener el compromiso indiscutible por la implementación del Acuerdo de Paz, a pesar de las dificultades que se han venido presentando en el proceso.

Nos desplazamos hasta el consejo comunitario Doña Josefa, allí nos reunimos con lideres sociales  de Bahía, Quibdó, medio Atrato, Atrato y Ansisar Valencia conocido como Pedro Baracutao, firmante de paz, quienes de forma colectiva y autogestionada le están apostando al Club Deportivo Paz y Reconciliación –  PARE proceso que beneficia a aproximadamente 600 niños, niñas y adolescentes. Tanto lideres sociales como firmantes de paz de forma comprometida llevan a diferentes comunidades espacios deportivos, ya son 7 escuelas de deporte en diferentes puntos del departamento, escenarios que generan cohesión comunitaria, esperanza y como ellos dicen: “ con este proyecto le arrebatamos niños y jóvenes a la guerra”.  

Concluimos que la paz en el Chocó no es solamente el conjunto de acciones que implican la implementación del Acuerdo Final, sino que se convierte en un proceso que se construye de forma gradual y colectiva, que incluye una agenda tan amplia que se nutre de las acciones que de la mano de mujeres y hombres en proceso de reincorporación y la comunidad en general buscan generar oportunidades para cada ciudadano que se sueña un país mejor. Fue un recorrido corto, sin embargo la mejor manera de poner nuestra curul a disposición de las gentes del común, fue asumir el compromiso de abrir escenarios y hacer acompañamiento a las diferentes iniciativas que se gestan desde este hermoso territorio.