Poesía

Por: Gabriela Méndez

El asunto no es morirse

La cuestión es cómo

Pues desde que se nace

uno se está muriendo

Cada respiro nos acerca

al instante inexorable

en que cruzaremos el portal

a ningún lugar

El asunto no es morirse

La cuestión es cómo

A manos de quién

Con qué dosis de brutalidad

hidrofóbica o ramplonería

Con cuánta displicencia

o quirúrgica ferocidad

El asunto no es morirse

La cuestión es cómo

En el país del Sagrado corazón

incluso escuelas de la muerte hay

desarrollando hasta la saciedad

infinidad de técnicas

Corte de corbata o de franela

Encostalados -y no

precisamente en las carreras-

Baños turcos corrosivos

Pimienta en los ojos

Y tenazas en las uñas

Cabezas como faroles

inundando la noche

de un humo dulzón

que asfixia como detergente

El asunto no es morirse

La cuestión es cómo

Y que al menos alguien sepa

la suerte que corriste

Que tu nombre no se diluya

como tus huesos en el ácido

Que no pases a ser

-ya para siempre-

una fosa sin historia

Una cifra en la estadística

Solo uno más en la lista

de los “buenos muertos”