Punto Ciego

Por: Isabel Fonseca

Volvemos para cerrar la serie dedicada a pensarnos y organizar una multiplicidad táctica contra la fatalidad patriarcal, habiendo deslindado como escenarios de batalla, tanto los espacios donde tejemos nuestro sentido de existencia (dominio interior), como aquellos que nos impactan y/o determinan(dominio exterior).

Sobre el dominio exterior, asumido tal latifundio que franquea nuestro territorio substancial, desde tres linderos vanguardia de la violencia patriarcal, a escala global: belicismo, mediática y legalidad, nos queda abordar el último. Veamos:

Lo primero que debemos interiorizar es que el basamento legal del capitalismo global se funda en el derecho paterno, instaurado durante la barbarie para asegurar la recién nacida propiedad privada, contra el ancestral derecho materno que, al ser derrocado, produjo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”[i].

En ese contexto, toda batalla normativa contra el patriarcado es una disputa histórica para vindicar el ancestral derecho materno,que empieza por el reconocimiento del ser mujer, como “…lucha por la nominación, por la consagración jurídica de los nombres del sufrimiento humano…”[ii].

Siendo el derecho paterno materia esencial de las legislaciones que dominan el mundo actual[iii], nuestras luchas en el terreno legal contra la violencia patriarcal deben apuntar, tanto a lo urgente, como a lo trascendente.

En cuanto a lo urgente, dependerá de la realidad Estado-nación donde nos encontremos, porque las diferentes formas de violencia contra mujeres y niñas recorren el mundo con patrones y cifras alarmantes. Sin embargo, el reconocimiento legal del crimen, por razón de sexo/género, aún no se universaliza.

Por eso, se levantan banderas por la tipificación del feminicidio y/o femicidio[iv] en muchos países, donde aún no se reconoce su existencia y se tapuja como homicidio, crimen pasional o doméstico. Mientras, en naciones donde la lucha feminista ha logrado tipificar la existencia de diferentes expresiones de violencia contra las mujeres, y diferenciar el homo- del femi-, alcanzando leyes orgánicas y especiales hacia la prevención, debido proceso y penalización; se batalla por la constitucionalidad, es decir, por la elevación a norma superior de todo lo que implique lucha contra la fatalidad patriarcal.

Asimismo, encontramos una disputa puntual, en cuanto a la tipificación del término feminicidio, en legislaciones que han puesto el límite al incorporar el término femicidio; pues, la cofradía patriarcal se niega a aceptar la responsabilidad que tienen todos los Estados[v] en la existencia del crimen por razón de sexo-género.

Y, aquí debemos encender las luces: el Patriarcado es el que mata. Ningún sujeto es responsable solo por él mismo, todo femicida es femicida porque su cultura es patriarcal, y la cultura es expresión de la estructura económica/político/social/legal dominante, sobre la que se erigen los Estados.

En cuanto a lo trascendente, tenemos como tarea rescatar la esencia del derecho materno, desde dos elementos que interactúan: vindicar el espacio doméstico, como fundamental para la producción/reproducción de vida, cultura y economía; y redimensionar el concepto de familia, apuntando al derrumbe de la heteronormatividad, desde el reconocimiento de la sexualidad como diversa;así como el derecho al apellido materno, en primera opción de identidad, que no solo sería una norma de justicia natural, sino que sinceraría la sociedad matri-lineal o matri-centrada que tenemos, donde se carga desproporcionalmente obligaciones de cuidado, crianza y formación en las madres; mientras, se mantienen limitaciones jurídicas, derivadas de los derechos que imponen las paternidades nominales.

¡Hasta la próxima entrega!


[i] Friedrich Engels, en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Publicado para 1884, en Suiza.

[ii] Rita L. Segato, en La guerra contra las mujeres, publicado para 2018 en Caracas, por el Fondo Editorial Fundarte.

[iii] Muy a pesar de los avances legales que las revoluciones de carácter socialista generaron en diversos países, el derecho paterno sigue rigiendo; ninguna revolución ha retomado el derecho materno en su esencial cosmovisión socio-política.

[iv] Feminicidio refiere responsabilidad del Estado, tanto por acción, como por omisión; femicidio hace responsable al sujeto, como ente independiente.

[v] Conviene referir que el término Estado no está siendo usado como sinónimo de gobierno.