Desde hace meses, la página web del partido Farc (www.partidofarc.com.co) ha venido siendo atacada bajo diferentes modalidades, desde distintos servidores e incluso desde varios países, de manera sistemática y cada vez más insistentemente. Ejemplo de ello es que en las útimas 24 horas se han reportado más de 3000 amenazas. De todas formas y a pesar de la persistencia, lo máximo que han conseguido los atacantes ha sido dejar por fuera de la red a la página por algunos minutos.

Es por ello que desde hace unas semanas hemos implementado una protección contra los ataques de denegación de servicio, lo cual permite mantener de manera permanente a la página en funcionamiento, logrando contrarrestar la acción de los saboteadores, pero causando molestias a quien la quiere visitar pues solicita pasos previos para acceder a ésta.

Llama la atención que los enemigos de la paz tienen una coordinación desde lo institucional, lo legal, lo ilegal y lo criminal para silenciarnos como partido. En este caso pretenden atentar contra la libertad de opinión de una organización política legalmente constituida que no cuenta con el despliegue mediático que sí tiene la coalición de gobierno, en un país donde la libertad de prensa y la libertad de expresión son una quimera pues le son negadas a las grandes mayorías por vías legales, como la imposibilidad de tener programas de radio y de televisón, pues no hay una ley de medios que sí existe en otros países que podría democratizar el acceso a medios de comunicación; y por vías ilegales, como los ataques reiterados, no solamente a nuestra página, sino a los medios alternativos, cada vez más escazos y debilitados en Colombia, o mediante amenazas y asesinatos a periodistas populares que son contrarios a las políticas de gobierno.

Estos actos de censura no son hechos aislados y se enmarcan en una estrategia totalitaria de persecución al movimiento social y a la oposición política que le niega el acceso a la información a las grandes mayorías, atacando a los pocos resquicios por donde penetra información que no pueden controlar, como es el caso del internet, que dicho sea de paso, han querido censurar mediante proyectos como la denominada Ley Lleras, pues les molesta que las gentes del común puedan expresarse libremente y dar opiniones disonantes al pensamiento hegemónico.

Este intento de acallarnos se suma a varias acciones cometidas por la extrema derecha que van desde el asesinato, el entrampamiento, la censura, hasta la calumnia. Algunos ejemplos:

– Ya van 253 exguerrilleros y exguerrilleras firmantes del acuerdo, quienes se encontraban en proceso de reincorporación, cupliéndole al acuerdo firmado.

– La Fiscalía de Néstor Humberto Martínez hizo un montaje contra los exmilitantes del partido Jesús Santrich e Iván Márquez, con el objetivo de hacer trizas el acuerdo, tal como lo prometió en campaña el Centro Democrático.

– Los militantes del partido de gobierno, en especial varios de sus congresistas, han seguido una campaña de injurias y calumnias contra quienes entregaron las armas, con los objetivos de deviar la atención por lo mal que gobiernan el país y para legitimar el exterminio a sangre y fuego de nuestra militancia.

– Los ataques permanentes a la página y a nuestras redes sociales, con personal de tiempo completo dedicado a injuriar, calumniar, censurar y destruir nuestros medios, que con gran esfuerzo y pocos recursos logramos construir día a día, mostrando nuestra labor en defensa de la gente del común y denunciando el genocidio en curso.

Hacemos un llamado a las organizaciones de derechos humanos, en especial a las que luchan por la libertad de prensa y de expresión, y al movimiento social a que no se permita el silenciamiento de la opinión distinta, a las voces que claman por tranformar este país que ha estado mal gobernado, en beneficio de una élite que tiene el monopolio de los grandes medios de comunicación.

A los enemigos de la paz les decimos que no lograrán callarnos, que somos semilla y un país en paz con justicia social logrará florecer a pesar de aquellos quienes quieren condenar a la patria a la injusticia, la muerte y la barbarie.

Solidariamente,

Comisión Nacional de Comunicaciones del Partido de la Rosa