A la militancia del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común y al pueblo colombiano:

Al saludar al pueblo colombiano con motivo del año nuevo, queremos transmitir nuestra voz de aliento, de solidaridad y de resistencia a todos los líderes y lideresas del partido FARC, a los excombatientes, a todas las personas defensoras de derechos humanos y luchadoras por la paz.

A todos ellos les hacemos llegar un cálido saludo de Año Nuevo y nuestra voz de aliento para perseverar en la lucha por la paz con justicia social para Colombia. Objetivo que alcanzaremos, cuando entre todos, logremos unidad, organización y lucha sostenida contra los opresores de nuestro pueblo para construir una Colombia distinta, nueva, democrática y con justicia social.

El año 2021 será escenario propicio para avanzar en la construcción de la unidad popular de los sectores sociales en los distintos niveles gremiales, étnicos y políticos, como expresión auténtica de la voluntad ciudadana contra el interés fascista en el que persiste el partido de gobierno para demoler los programas políticos del pueblo, de las organizaciones sociales y de los partidos de oposición.

Es inevitable señalar que este año que termina fue un reto para la sociedad por efecto de la propagación del Covid-19. Nos dejó cicatrices en la piel de la nación y en las familias colombianas, agudizado por la falta de sensibilidad y coherencia política del gobierno de Duque frente a los retos y problemas estructurales de la sociedad en los territorios y en las comunidades, donde se han perdido empleos quedándose mucha gente sin ingresos para solventar las necesidades diarias.

El mundo y Colombia han cambiado, nos hemos visto obligados a cambiar nuestras costumbres y comportamientos para sobrevivir.

Este gobierno no ha dado la talla, pero sí ha socavado la democracia, los derechos humanos, la participación ciudadana y el derecho a la protesta social.

Este año, una vez más, se incumplieron los acuerdos suscritos por el Estado con el Acuerdo de Paz, así como con las organizaciones sociales, los estudiantes y defensoras y defensores de derechos humanos.

A pesar de la crisis, que nos afectó a todos, los recursos del presupuesto general de la Nación se han invertido en fortalecer el sector financiero y el sector militar, en lugar de favorecer el campo, la salud y educación.

La situación social en las zonas rurales se complejizó debido a que persiste la carencia en vías terciarias, infraestructura, colegios, viviendas, alcantarillados, hospitales o médicos rurales que cubran las atenciones en salud de manera permanente con los equipos técnicos adecuados.

La pandemia del covid 19 ha hecho más evidentes los problemas socioeconómicos y políticos que tiene el país desde hace más de 200 años por causa de las políticas de los gobiernos de turno.

El gobierno Duque hace demagogia, pero no toma acciones eficaces para contrarrestar las cicatrices de la pandemia, ni brinda espacio para el debate de su agenda política.

En el año 2020 el pueblo construyó una ruta, el despertar de la lucha popular en el que hombres y mujeres trabajadoras, estudiantes, docentes, indígenas y el campesinado avanzaron hacia la conquista del derecho a construir una vida digna.

Entre el 2019-2020, en las principales plazas públicas, el Comité Nacional de Paro y otros sectores convocaron marchas y cacerolazos en todo el país para rechazar el asesinato de líderes sociales, denunciar los falsos positivos, las chuzadas realizadas por el ejército, los abusos de la fuerza pública y exigir garantías que permitan dar inicio a una negociación. La consigna fue: “exigimos al Estado colombiano la implementación de las reformas en pro de un país más justo y democrático”.

A lo largo del año, poco a poco hemos llegado al ápice de la pirámide violenta donde ya se torna insoportable lo que sucede en los territorios, además del incremento de las violencias hacia las mujeres, las erradicaciones forzadas de cultivos de uso ilícito en lugar de cumplir con la sustitución de cultivos, que reclama el campesinado.

Al cerrar el año, hemos vivido el doloroso episodio del asesinato de Manuel Alonso Villegas asesinado a hachazos y la masacre donde perdió la vida Rosa Amalia Mendoza. Hoy amanecimos con una nueva masacre: tres líderes sociales asesinados en Nariño, lo que evidencia la sevicia fascista de quienes lo último que les interesa es la paz y el bienestar de la nación.

Manuel y Rosa Amalia se suman a la larga lista de asesinatos de exguerrilleros y familiares. Esto deja ver la realidad en que se sumergió Colombia. Hace rato que el Estado perdió el control sobre la soberanía del territorio nacional.

El gobierno y el partido de gobierno no pueden seguir echándonos la culpa al Partido FARC de lo que ocurre en el país. Quien no ha cumplido ha sido el gobierno y el Estado colombiano que se han atravesado en el camino hacia la paz de Colombia.

No hay episodio de la historia de Colombia durante estos 4 años después de la Firma del Acuerdo de Paz en que se pueda omitir el cumplimiento del partido FARC con la Paz en los territorios y comunidades a nivel nacional. Los continuos reconocimientos a la capacidad de trabajo de exguerrilleros y exguerrilleras han sido fundamentales para demostrar los avances en el

proceso de reincorporación colectiva, territorial, comunitaria y sobre todo hacia la reconciliación del pueblo colombiano.

Es por ello que seguiremos defendiendo la paz de manera consecuente y coherente con nuestros actos. Esa decisión es irreversible.

Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

31 de diciembre de 2020