El Estrecho, en el municipio de Patía – Cauca, dio albergue al proceso de reincorporación de más de 220 integrantes de FARC, a partir del 25 de noviembre de 2017 luego que, en el lugar inicial destinado para este fin, no se avanzara mucho al respecto.

En la vereda La Paloma del corregimiento Madrigal del municipio de Policarpa – Nariño, intentamos y pusimos todo nuestro esfuerzo, iniciando con la dejación de armas y luego con la posibilidad de adelantar las capacitaciones necesarias para la reincorporación, pero no hubo ni siquiera la generación de las condiciones mínimas locativas definidas en los acuerdos para poder implementar programas educativos como por ejemplo “Arando la Educación”, al cual nos tocó renunciar por no contar con las aulas adecuadas para este fin. Allí realizamos muchas reuniones, talleres, charlas, capacitaciones, muchas de ellas impulsadas por docentes universitarios quienes con su propia voluntad lo hacían aportando ese enorme esfuerzo en la construcción de paz. Viene a la memoria que muchas de esas jornadas de capacitaciones concluían con la desbandada del personal hacia sus lugares de “alojamiento”, si así se le podía llamar a los precarios cambuches, ante el vendaval que azotaba los plásticos que servían de techo a la improvisada aula, y todo terminaba mojado. Solo la voluntad de quienes sufríamos esas condiciones, permanecía intacta y proyectábamos seguir adelante. Fue así como se generó la decisión de trasladar el ETCR a otro lugar que fuese más accesible, pues veíamos que, si el gobierno no mostraba voluntad de avanzar en la reincorporación, podríamos seguir con nuestro esfuerzo propio y la gestión que concitara la solidaridad de instituciones como efectivamente se dio con la Universidad del Cauca a través de algunos de sus docentes.

Fue así como el 25 de noviembre de 2017, llegamos alrededor de 70 compañeros y compañeras en reincorporación a establecernos en la vereda La Barca del corregimiento El Estrecho (Patía – Cauca). Al comienzo señalé que allí se afianzaba la reincorporación de alrededor de 220 integrantes, porque este nuevo punto geográfico se convertiría en el centro gravitación de quienes nos concentramos antiguamente en La Paloma.

Al inicio de nuestra estadía allí en El Estrecho, tuvimos algunas dificultades nacidas de la falta de comunicación más directa con los liderazgos de las comunidades, pero luego de diálogos y comunicación fluida, se llegó al consenso con esos liderazgos comunitarios y con la misma comunidad, que era necesario e imperativo apoyarnos mutuamente para construir entre todos la anhelada y tan esquiva paz que necesitamos.

Con la remembranza de esta realidad y la celebración de esta fecha que nos indica que la cuenta va en tres años de constante e inclaudicable esfuerzo por cumplir lo firmado en los Acuerdos de Paz, demostramos que por nuestra parte seguimos desde esta región del Cauca, firmes hacia el norte al que nos propusimos llegar, cual es el de cimentar una patria justa y sin violencia para las futuras generaciones de colombianos, superando los escollos que se presentan y se presentarán..!

René Hertz