Desde el Partido Farc invitamos a la sociedad colombiana a mantener las banderas de la paz en alto. Ya son 241 firmantes del Acuerdo de La Habana asesinados por aquellos que quieren condenar a Colombia a una guerra eterna de la cual solo se benefician los mercaderes de la muerte mientras el país se convierte en un río de sangre.

Sin embargo, no es hora de bajar los brazos ni aceptar el genocido político como algo a lo que debemos acostumbrarnos. El asesinato de integrantes del partido Farc, así como de líderes sociales, miembros de la Unión Patriótica y de la Colombia Humana no puede continuar. Tampoco podemos ver como normal la desidia del gobierno ante los estragos de la actual ola invernal cuya responsabilidad no es solo del fenómeno de la Niña sino de décadas de abandono por parte de la clase dominante, la corrupción, el cambio climático de origen antrópico causado por el actual sistema irracional de producción y consumo, así como por la enorme desigualdad social, pues sus efectos los sufren los de abajo.

Es el momento de levantar la cabeza, abrazar la esperanza mediante la organización y la movilización social. Hay que soñar y actuar. Debemos convencernos de que una nueva Colombia es posible y con firmeza y convicción la lograremos construir. Para ello debemos reconciliarnos como sociedad y con la naturaleza.

Para pasar de la indignación a la acción, se les invita a participar de la jornada nacional de paro del 19 de noviembre, así como a la conmemoración del 21 de noviembre, a un año del paro que hizo revivir la esperanza del pueblo en 2019. El 23 de noviembre se recordará a Dylan Cruz, el joven asesinado por el Esmad por el delito de salir a pedir un país distinto. Finalmente, el 25 de noviembre habrá una movilización en el marco del día de la no violencia contra las mujeres.

La muerte no puede ser la nueva normalidad. La vida y la paz con justicia social serán el futuro y para ello se requiere el concurso de las mayorías.

En la movilización nos pillamos.