Carta de Rodrigo Londoño al expresidente Juan Manuel Santos

Bogotá D.C., 2 de noviembre de 2020

Doctor:
JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
E. S. M.

Doctor Santos:

Por estos días se cumple en la capital del país la Peregrinación por la Vida y la Paz. Unos 2000 excombatientes de las FARC hacen presencia en la Plaza de Bolívar para exigir el respeto y las garantías para su vida, dado que suman ya 236 los firmantes de paz asesinados. También claman ante el gobierno nacional por la implementación integral del Acuerdo de La Habana.


Usted es un arquitecto de la paz. Asumió su papel ubicándose por encima de intereses personales. Así lo reconoció la comunidad internacional en pleno. Tengo vivo en mi recuerdo el momento en que llegamos con su hermano Enrique al feliz consenso de designar una comisión de parte y parte que se encargara de destrabar el tema de justicia.


Juristas del más alto nivel se ocuparon en tejer la fórmula definitiva, estimada con aplauso hasta por la Corte Penal Internacional. Recuerdo bien sus declaraciones acerca de que los delegados enviados por su gobierno seguían precisas instrucciones suyas y su advertencia de que no todo el mundo quedaría contento con los términos del acuerdo. Hoy más que nunca evidenciamos esta última previsión.

Coincidente con la Peregrinación por la Paz y la Vida, el país oye de un proyecto de referendo que pretende hacer trizas los Acuerdos de Paz. Una
disyuntiva que se plantea con nitidez a Colombia. No me cabe la menor duda, doctor Santos, del lado en que se encuentra usted, ni del modo como defenderá su obra.


Nosotros comparecemos honradamente a la JEP y la Comisión de la Verdad. Y estamos reconociendo responsabilidades conforme a la palabra empeñada. Falta le hace al país que los otros actores del conflicto también aporten verdad al sistema. Nosotros también tenemos una deuda con usted y su gobierno. Desde que firmamos el Acuerdo, sabíamos que llegaría este momento y vamos a saldarla en aras del cumplimiento del mismo.


Pese a previsibles consecuencias, reconocimos el crimen del Doctor Álvaro Gómez Hurtado y otros colombianos caídos durante el conflicto. Asimismo, reconoceremos ante las instancias de verdad los dos atentados que las FARC-EP planearon y ejecutaron contra su vicepresidente Germán Vargas Lleras, a quien también pediremos perdón con humildad, así como a todos aquellos que resultaron afectados de algún modo por ello.

La paz es el bien más valioso de cualquier nación, vale jugársela todo por ella.


Cordialmente,

RODRIGO LONDOÑO ECHEVERRY