Hoy, 21 de octubre, día en que el país se moviliza por el buen vivir de las gentes del común y antecedidos de la gran Minga indígena del suroccidente colombiano que le da lecciones de dignidad a la comunidad nacional, extendemos nuestro saludo caluroso a la Asamblea general del pacto por la construcción de paz territorial en el Oriente Antioqueño, y a todas las organizaciones sociales, políticas y económicas que la componen.

Vale la pena hacer énfasis en el contexto de agitación social que vive el país, porque la región no es ajena a las contradicciones de índole económico y político, y mal haríamos en hablar de construcción de paz, sin partir del reconocimiento de los propios conflictos. El Oriente Antioqueño, sigue siendo hoy como en la década de los sesenta, objeto de intereses foráneos que pretenden imponerse sin tener en consideración el sentir de sus habitantes y los planes de vida de sus comunidades. Sus montañas, su vocación agrícola y turística, sus ríos, se están viendo amenazados por proyectos minero energéticos y agroindustriales que en poco o nada toman en cuenta el bienestar de los orientales.

Y es que la paz, como bien lo señalara el pensador antioqueño Estanislao Zuleta, no implica la ausencia de conflictos, sino necesariamente, formas creativas y no violentas para resolverlos. No estar de acuerdo con alguien en lo que refiere a ideas políticas, religiosas, culturales, sociales o en sus intereses, no puede ser nunca justificación para anularle. Y aunque parece una verdad de Perogrullo, es una lección que el país no termina de aprender.

Nosotros estamos convencidos de la necesidad de encontrar vías pacíficas para la resolución de los conflictos, y en consecuencia aportamos a la construcción de rutas para la verdad, la memoria histórica, el perdón y la reconciliación en el país y la región, pero no por ello nos hemos hecho neutrales. Tomamos partido por la vida, por la paz y dignidad de los territorios. Del mismo modo, convocamos a todos aquellos que quieren un país reconciliado, a que se la jueguen por la defensa de la vida.

Los ríos, la fauna, la flora, las comunidades campesinas en el oriente; los líderes sociales, los exguerrilleros firmantes de paz, los políticos alternativos en todo el territorio nacional, necesitamos ser rodeados por los defensores de paz. Quienes se han propuesto hacer trizas el Acuerdo del Teatro Colón desde uno y otro extremo, siguen organizándose para que la desesperanza acabe por hacer marchitar el sueño de un país entero. Es nuestro deber ético y político trabajar con mucha más dedicación y fuerza, pese a las condiciones, en el fortalecimiento de este tipo de iniciativas, generando credibilidad, confianza y, sobre todo, procesos de organización social por el bien común.

En ese mismo sentido, les invitamos a acompañar la gran peregrinación nacional por la vida y por la paz, que iniciamos los exguerrilleros desde todos los ETCR y NAR hacia Bogotá, para exigir al presidente Iván Duque que pare el exterminio.

No queda más que agradecerles por esta importante invitación y decirles a ustedes y a toda la comunidad del Oriente Antioqueño, que pueden contar con nuestra curul y con toda la militancia de nuestro partido, para la defensa del territorio y la construcción de una nueva Colombia con justicia social. Con total convicción en que a paz triunfará, les extiende un abrazo fraternal, Omar de Jesús Restrepo, voz campesina en el Congreso.