Punto Ciego

Por: Isabel Fonseca

Imposible resulta obviar en estas letras la terrible historia que hace una semana hizo volcar la mediática internacional hacia nuestra tierra. Agradecemos las coberturas que han gritado al mundo lo que medio siglo de guerra venía vociferando: Colombia está en lucha.

Las escenas de violencia policial, que evidencian la conducta perversa de los cuerpos represivos del Estado contra población civil desarmada; las diversas formas de encubrimiento y justificación, intentadas por voceros del Gobierno, y la ira masiva que se rebeló valientemente en las calles produjeron asombro en diversos lugares del planeta.

Pero, una se pregunta: ¿por qué el asombro, si contamos más de un millón de muertes, siete millones de personas desplazadas y 250 mil desaparecidas, aproximadamente, en los últimos 50 años?

¿Por qué el asombro, si una ira masiva, desatada con valor, produjo la rebelión popular de 1948, conocida como “El Bogotazo”, que se replicó en todo el país, tras el asesinato del líder nacional Jorge Eliécer Gaitán?

¿Por qué el asombro, si desde mediados del siglo anterior miles de mujeres y hombres abandonaron sus vidas particulares y se colectivizaron en guerrillas para enfrentar la violencia de Estado y edificar a esa Colombia que se nos quedó pendiente, cuando la Gesta Independista expulsó al yugo español?

¿Por qué el asombro, si no hace un lustro que, ante el mundo, con países garantes y acompañantes, la guerrilla más antigua de Latinoamérica (FARC-EP) le arrancó al Estado neogranadino un Acuerdo de Paz para la terminación del conflicto social y armado?

Una se pregunta: ¿dónde está la memoria del mundo? Y una se responde: en el Punto Ciego, en el territorio de sombra, instaurado por la mediática transnacional al servicio del poder hegemónico imperialista. Nos han borrado como ecuación que intenta resolver la constante violencia con que el Estado patriarcal neogranadino responde a las demandas populares.

Por eso, cuando la mediática alternativa[1] grabó, compartió y viralizó la cruel tortura de varios policías contra Javier Ordoñez, el Punto Ciego desapareció y el mundo descubrió lo que el pueblo colombiano vive desde que mataron a Sucre, como decía nuestro Comandante Manuel Marulanda Vélez.

Asistimos, pues, a otra comprobación del divorcio entre realidad y conciencia. Por eso, el asombro del mundo que desconoce, por ejemplo, la matanza de nuestras mujeres como táctica de guerra, aplicada a poblaciones que están luchando contra proyectos depredadores del extractivismo sistémico y de economías lumpenescas.

En lo que va de 2020, se contabilizan 185 feminicidios perpetuados por grupos de hombres armados[2], tras los cuales se produjeron desplazamientos masivos. Caso puntual: Sandra Meneses, presidenta de la Junta Comunal de la vereda La Esperanza, en La Caucana, Antioquia; cuyo asesinato, el 30 de agosto, ocasionó el desplazamiento de 12 familias que entendieron el sacrificio de su lideresa, como mensaje de amenaza colectiva[3].

Esta semana, ante la decidida actitud de multitudes que reclaman justicia por la violencia policial en Bogotá, el Estado paralelo está circulando panfletos que declaran objetivo militar a defensoras y defensores de Derechos Humanos, militantes de izquierda y dirigencia social; usando expresiones de terror patriarcal que revictimizan a mujeres y disidentes sexuales. 

Si el estatus quo en Colombia no se altera, contaremos nueve millones de víctimas, para finales de 2020[4]. Y Colombia no es una isla, es un río que desemboca en Latinoamérica, todo lo que ocurra en sus aguas bañará las riberas del continente.

Desde aquí llamamos a las feministas de la Patria Grande a encender sus antorchas para iluminar el paisaje de esta tierra común y alcanzar el abrazo que necesita Colombia: una madre que llora en la multitud que batalla.

[1] Referimos así el uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC), como la telefonía celular, con el objetivo de visibilizar hechos concretos, en tiempo real, sin edición; con propósitos de protesta, denuncia, convocatorias y manifestaciones populares.

[2] Ver: Observatorio de Feminicidios Colombia, Red Feminista Antimilitarista, Boletín septiembre 15 de 2020. Disponible en: https://observatoriofeminicidioscolombia.org/index.php/seguimiento/noticias/439-alerta-el-52-de-los-feminicidios-en-colombia-son-cometidos-por-hombres-en-armas

[3] Ídem.

[4]  Ver informe en: https://telemedellin.tv/para-finales-del-2020-ascenderia-a-9-000-000-las-victimas-de-conflicto-en elpais/381732/#:~:text=Las%20v%C3%ADctimas%20del%20conflicto%20armado,y%20amenazas%20de%20l%C3%ADderes%20sociales