Rubín Morro, agosto 26 de 2020

“Los lastres y los obstáculos para construir la paz tienen  su fundamento en la estructura del Estado y la forma de gobernar  por centurias,  la  ‘Doctrina gringa de la Seguridad Nacional y la Concepción de Enemigo Interno’,   llevando consigo el oprobio, la explotación,  la violencia política y el estigma contra los que luchamos por los cambios democráticos, la  paz y la vida”.

Todo efecto tiene su causa. Nada viene de la nada. Los efectos pueden generar otras causas y efectos y así sucesivamente. Siendo así las cosas de la lógica y la vida práctica, la guerra y la violencia política tiene unos determinadores o una causa que la han originado por larguísimos  años. Nada se da así por que sí. O porque los colombianos nos guste estar en guerra entre sí, o  porque estemos condenados por la “Divina Providencia” a vivir siempre en medio del espanto macabro de la  guerra. Esta es la verdad que estamos esperando de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, producto del Acuerdo de Paz de La Habana. Preguntas como: ¿Quién nos llevó a esta horrible pesadilla, que aún no despertamos de ella?.  Le corresponde entonces a la CEV, navegar en un universo de relatos  múltiples, hurgando y buscando la causa del Conflicto Social y Armado. Sin sesgos, sin apasionamientos, un análisis sereno, profundo y real, para fijar en el presente y para la  historia las causas que nos llevaron a  esta debacle, a pesar de estar  Colombia inmersa en el proceso de paz, y que  aún persista la muerte y la desesperanza.

Tuvo que haber un determinador, una causa. ¿Cuál fue la causa del alzamiento armado y de todas las violencias? Un Estado organizado por la oligarquía, unas leyes hechas por ellos mismos para la defensa de sus mezquinos intereses, sus privilegios y una fuerza armada para la defensa de éstos. Una  justicia politizada al servicio  de  quienes se han mantenido en el poder por los años de  los años. Estas causas necesariamente generan unos efectos en los gobernados, unos  expresan su inconformidad en la lucha política, otros y otras en la protesta callejera, los cuales son controlados y atacados por las  Fuerzas Armadas que protege las propiedades y los intereses de esta oligarquía. Esto produce el efecto de la defensa con lo que se tenga a la mano.

Esta lucha de los de abajo contra los que siempre han estado en el poder y abusando del pueblo raso se desarrolla, no solo en la dirigencia popular, sino que sus acciones son cada vez más antagónicas. Cunde la persecución, las detenciones, el encarcelamiento y el crimen político. Acá en este simple ejercicio, vamos viendo quién ataca a quién y por qué. Llega el punto en el cual quien está abajo no se quiere dejar gobernar sumisamente  y quién está arriba tampoco los puede gobernar como antes. Son clases sociales irreconciliables.

Este lastre violento desde hace 70 años es una pesada carga histórica y una realidad devastadora donde ha sido fundamental la lucha por sobrevivir de nuestras familias, de millones de ellas. Hay una verdad contada y distorsionada por el Estado impuesta por varias generaciones.Todos han confabulado contra la otra verdad, aquella que el pueblo no ha podido relatar y del cual se acusa como responsable de todo este panorama de muerte e incertudumbre  por  centurias. Con seguridad la lucha popular en respuesta a los abusos del Estado ha cometido errores, la  guerra ha sido lo suficientemente larga para equivocarnos y de cara hoy al Proceso de paz, estamos dispuestos a reconocer y pagar las sanciones impuestas por la Jurisdicción Especial para la Paz. Estamos aportando verdad, no la verdad que  los enemigos de la paz quieren escuchar, sino nuestra verdad en el  marco de la justicia restaurativa y prospectiva quen nos enrute por la reconciliación, la convivencia y la no repetición en la construcción de la paz estable y duradera.

 Este lastre violento en nuestra patria por tantos años tiene unas causas objetivas, unos responsables y una estructura que debe cambiarse, por una moderna, democrática,  respetuosa y  defensora de los Derechos Humanos que convierta en realidad los anhelos de paz de la sociedad Colombiana. Identificar y  derrotar  las causas de esta profunda crisis social expresada en masacres, asesinatos, pobreza extrema, corrupción, robo al erario público,  entrega de la soberanía nacional, paramilitarismo y todas las pandemias sumadas a la desigualdad y la lucha social creciente en la construcción de la paz estable y dudarera  con todo el contenido y espíritu del Acuerdo de paz firmado en  La Habana. Tarea central debe ser crear un bloque social de multitudes por la vida y paz con justicia social. O nos unimos o nos jodemos.