El acuerdo de paz entre las antiguas FARC- EP y el Estado colombiano establece las garantías para la reincorporación económica, política y social, para las y los firmantes del acuerdo suscrito en el teatro Colon, priorizando el desmonte de las estructuras paramilitares por parte del gobierno, propósito este que no se ha cumplido, ya que estos grupos continúan más fortalecidos, asesinando a exguerrilleros, exguerrilleras, lideresas y líderes sociales.

El paramilitarismo como concepción política imperialista, fue estructurado después de la segunda guerra mundial por el General Marshall, quien definió las futuras confrontaciones bélicas en tres categorías:

  • Conflictos de alta intensidad: son aquellos donde las armas de destrucción masiva (misiles con ojivas nucleares) entran al teatro de operaciones militares. Esta estrategia fue descartada porque significa, la destrucción de las partes en confrontación como también de toda la población.
  • Conflictos de mediana intensidad: en estos, el ejército de los EEUU interviene en países cuyos recursos son estratégicamente importantes para los intereses del imperio. Esta modalidad operativa no les ha dado los mejores resultados, Vietnam, Laos, Camboya son algunos ejemplos.
  • Conflictos de baja intensidad: es la intervención directa a través del cuerpo diplomático acreditado en el país (embajadas) donde se establecen relaciones entre los gobiernos pro yanquis, políticos, militares, empresarios y terratenientes, quienes unidos en torno al saqueo de nuestras riquezas naturales, y la explotación del pueblo en general, diseñan estrategias, para contrarrestar la inconformidad, de los sectores sociales, que luchan reivindicando sus intereses.

Dentro de estas acciones está la de “combatir al terrorismo”,  allí encontramos por ejemplo,  la extrema derecha colombiana,  liderada por Álvaro Uribe y sus secuaces, por dentro y por fuera del gobierno, ordenan el asesinato de defensores de derechos humanos, ambientalistas que luchan contra las empresas multinacionales  que  roban nuestros recursos naturales, destruyendo el medio ambiente, reclamantes de tierra, políticos de izquierda, lideresas y líderes sociales, que organizan en los territorios procesos de desarrollo con sus comunidades y firmantes del acuerdo de paz. Quienes articulen estas actividades progresistas en Colombia, son considerados enemigos internos y declarados objetivo militar.

Utilizan al paramilitarismo para ejecutar la guerra sucia contra el pueblo, y así evadir responsabilidades con los tratados internacionales, de los cuales Colombia es firmante, ¿por qué el narcotraficante número 82 ha evadido la justicia por más de 20 años? Simplemente porque Uribe Vélez es la ficha clave del imperialismo en el tablero geopolítico de la región. Sus postulados de seguridad democrática e inversión extranjera, son coherentes con los conflictos de baja intensidad que se desarrollan en la región.

La detención domiciliaria de Uribe Vélez, es el despertar de la independencia de poderes, y una alerta temprana para los aforados que se creen intocables, por encima de la ley.

Esperamos que la Corte Suprema de Justicia como órgano independiente del poder, cumpla con nuestra Constitución política, y Álvaro Uribe sea procesado y condenado por los crímenes cometidos contra el pueblo colombiano

Creer que el gobierno va a cumplir lo acordado en la Habana, y soñar con una apertura de carácter democrático con estos gobernantes, es desconocer las luchas de clases, que son irreconciliablemente antagónicas en todo el proceso histórico de la humanidad 

En nuestra condición de revolucionarios y militantes del partido de la rosa, nuestra consigna debe ser fortalecer la unidad al interior de nuestro partido, en el entendido que el partido somos todos y cada uno de nosotros, que el tránsito de la clandestinidad a la legalidad ofrecida por un estado de carácter fascista, tenía grandes retos con un gobierno cuyo objetivo era desarmar, desarticular y volver trizas los acuerdos de la Habana.

La exclusión, marginalidad y miseria del pueblo colombiano, fueron las causas que nos llevaron al alzamiento armado contra un régimen opresor. Luchamos por una nueva Colombia con justicia social para todas y todos, y en este nuevo escenario donde nuestra única arma será la palabra, continuaremos combatiendo este régimen corrupto y criminal.

Camaradas no estamos en el lugar equivocado, nos acompaña la razón y la historia, y esa historia tenemos que forjarla en el fragor de las luchas de nuestro pueblo, con un partido político de masas unido y fortalecido, que sea el referente que el pueblo colombiano está esperando.

Leo Moreno

ETCR Aldemar Galán.