Por Olga Lucia Marín

Hoy es un día de alegría para la militancia de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Anoche en el inicio de la tercera legislatura del Senado, Sandra Ramírez fue elegida segunda vicepresidenta del Senado. Es un reconocimiento al esfuerzo y la superación personal.

Sandra ingresó a las filas de la guerrilla fariana siendo muy joven. Como miles de campesinas, soñaba con hacer algo distinto a los oficios que la sociedad patriarcal les impone a las mujeres.

Alguna vez le escuché narrar que en su familia eran dieciocho hermanos y hermanas. Ella era la quinta de mayor a menor. Se ocupaba de todos durante los largos periodos de enfermedad de su mamá. Se iba a casar. Ya imaginaba la vida con su futuro esposo en la finca donde vivirían. Pero, en la última recaída de salud de su madre, Sandra entró en pánico. No quería verse así, llena de hijos, enferma… El trabajo doméstico y el cuidado a sus hermanos y hermanas no abarcaban sus aspiraciones.

Por su casa pasó una comisión de guerrilleros y guerrilleras. Sandra detalló a una de esas mujeres armada, altiva, llena de alegría y se vio reflejada en ese rostro de libertad. Sandra le pregunta sobre la vida guerrillera. La muchacha le contesta con mucha información de lo difícil que es la montaña, pero también de las inmensas posibilidades que tienen las mujeres para aprender y superarse.

Sandra no lo piensa dos veces y ese mismo día decide ingresar. Ser libre.

Pero, ¿cómo ser libre en una organización armada? ¿Cómo ser libre sumándose a una causa hasta el triunfo o hasta la muerte?

Sandra tenía claras esas respuestas desde entonces: Tomar las riendas de su vida de manera radical, definir su rumbo, por peligroso que pareciera, ya la hacía libre. Eso no lo iba a perder jamás, ni siquiera en la rigidez de la guerra. Iba a ser libre, aprendiendo, aportando, siendo en colectivo en el camino por la transformación social.

Tal vez por eso hoy sigue siendo una mujer libre, indetenible. Hoy es la segunda vicepresidenta del Senado de la República de Colombia, porque no ha dejado que ningún reto la detenga; porque ha sido constante y se ha superado una y otra vez.

Este nombramiento significa mucho para la paz y la reconciliación de Colombia, pero también para ella y para las demás farianas que nos sentimos inspiradas por sus logros.