Rubín Morro, junio 2  de  2020

Al presidente  Duque definitivamente,  “se le apareció la virgen” del coronavirus. No es para menos. Venía en picada su popularidad  e ineptidud y  gracias a la virgen del Carmen, hasta le espantó de momento el escándalo de su “ñeñepolítica” y  decretó el  “Estado de Excepción y Emergencia Sanitaria”. Iván Duque  ha firmado más de 110 decretos de todos los pelambres. La mayoría de ellos, favoreciendo las empresas, sus bancos, sus dueños y sus privilegios. Mientras para la población vulnerable, desesperanza y hambre y una que otra migaja que sobra en la mesa de los verdaderos dueños del país, les llega a la casa.  Ha gobernado a punta de papel, bolígrafo, confinamiento, militarización y  coronavirus. Duque solo escucha a su séquito ministerial y a quienes lo gobiernan,  el resto de opinión nacional vale “huevo”. 

Todos coincidimos que la pandemia potencializó  los graves problemas que padecemos todos los colombianos y colombianas: Violencia exacerbada contra líderes y lideresas sociales, Defensores de los Derechos Humanos y firmantes del Acuerdo de Paz, que ya hoy la cifra macabra del termómetro de la muerte es de 199 asesinados; la corrupción espantosa en las llamadas ayudas, contrataciones y subsidios para población vulnerable;  sobre-costos en los servicios públicos, confinamiento obligatorio, y a la vez  abre las puertas  a la reactivación de la economía y al tránsito de personas elevando el contagio en las calles. 41 mil  empresas reactivadas,  500 mil  empleados y desde el 27 de abril, hay en las  calles con opciones de contagiar  a alguien o que lo contagien, aproximadamente, 3 millones de personas Y nos dijeron a partir del 1º de junio entrábamos en “cuarentena inteligente”.  Está anunciado por el gobierno que a partir del 15 de junio se abrirán los centros comerciales y otras actividades financieras, con el cuento de la  “aplicación rigurosa de protocolos” y más de dos millones de personas a la calle.  ¿Quién entiende  este enredo de Duque?.

Duque sustenta la reactivación económica como una necesidad vital, y es cierto, pero colocando en alto riesgo a miles de personas en contagiarse, cuando existen reservas financieras dizque  “intocables”; como la deuda externa, no pagarla por un año, sería una buena fórmula  y ahí hallaríamos  recursos suficientes  para solucionar la “Renta Básica” y mejorar el sistema de salud, se podría impuestar a los grandes contribuyentes  el 4 por mil para la lucha contra el COVID-19; así como el mismo Estado lo cobró para financiar la guerra. Pero al gobierno no le importan los trabajadores, echándolos a la suerte de la infección viral.   

Aparecen otras pandemias, la fumigación con Glifosato a las personas, las aguas, los productos de pancoger con el cuento “chimbo” de erradicación de los cultivos de coca; en contra de lo pactado en el Acuerdo de Paz, sobre la real erradicación de Cultivos de Uso Ilícito; la pandemia que  tiene muerto el congreso de la república, con un virtual e irreal control político,  y para rematar la llegada de Marines Norteamericanos con el pretexto  de   capacitar  a tropas nacionales, cuando en realidad es una avanzada más contra el hermano pueblo de Venezuela, es que ya no somos “el patio trasero de los gringos somos su sala   principal ” la pandemia de la militarización de todas las calles; carreteras, sitios comunes y hasta nuestras viviendas como la peor dictadura en ejercicio del “control de la cuarentena” que nadie entiende y si salimos nos imponen comparendos impiadosos, cuando todos podemos salir por motivos variados. La pandemia de los centros de reclusión, el hacinamiento irresponsable de  los  privados de la libertad expuestos a morir por la infección universal y sigue los sonoros  ecos de las “chuzadas ilegales  de la inteligencia Militar” contra periodistas y líderes sociales; y llamando a calificar servicios a algunos militares,  mientras, quienes dieron la orden no aparecen.

La “aparición de la virgen” le facilitó recurrir  a  medidas  excepcionales en el carnaval de decretos, el Estado de  Excepción, que por cierto acaba de prorrogar hasta el 30 de agosto, lo que permitirá hacer lo que se le venga en gana y en contra del pueblo por tres meses más.

Hay que reconocer que  el confinamiento, la distancia social, el uso de  tapabocas y el lavado de las manos, sí previene la infección. Lo que si es condenable, es su desprecio por quienes no tienen cómo subsistir  o  cómo pagar los servicios públicos,  encerrados por  tres meses sin poder salir a trabajar. El partido FARC, hace semanas le propuso al gobierno un “Plan de Choque Social” para las gentes del común de nueve puntos;  que incluye una “Renta Básica”  para enfrentar esta pandemia y las necesidades urgentes de la mayoría de la población.  Nada de esto ha resuelto y en cambio, la crisis social se acrecienta al punto que no aguanta más. Siempre hay una disculpa para gobernar, sembrar los miedos, crear sofismas de distracción,  mentira,  engaño;  leyes y decretos antipopulares, sin ningún control político. Es el todopoderoso Centro Democrático en el poder, que arrecia contra el proceso de paz, entrega la soberanía nacional al enemigo  número uno de  los pueblos, los Estados Unidos de Norteamérica y  somete a su pueblo al hambre en el encierro obligatorio en medio de la militarización, ahora con la ayuda gringa.