Rubín Morro, 26 de mayo 2020

No hay  ninguna duda que la resistencia histórica de un pueblo en armas iniciada  en Marquetalia hace  56 años tiene hoy plena  vigencia por múltiples razones sociales y políticas, los primeros  53 años con las armas en nuestras manos  y ahora sin ellas y por tres años con la fuerza de la palabra, a pesar de los incumplimientos del Acuerdo de Paz por parte del Gobierno Nacional, que siempre ha querido hacer trizas  la paz y el futuro de los y las colombianas. La amenaza contra la vida de parte de las instituciones legales y sus poderes oscuros, es hoy por hoy gravísima y la defensa de ella continúa.

He querido conmemorar este 56 aniversario con un relato  de una conversación que sostuve hace  dos días con una ex guerrillera de nuestras extintas FARC-EP, en proceso de reincorporación a la vida civil producto del proceso de paz pactado en La Habana con el Estado colombiano.

–Morro,  buenos días. Me saludó, Diana.

–Hola Dianita, ¿cómo vas?. Le respondí.

–¿Qué haces dónde estás, camarada?

–Acá en Bogotá, en este encierro decretado por el gobierno, dizque  para prevenir el avance del coronavirus, mientras Duque expide decretos como loco, favoreciendo las empresas y sus dueños, dejando a la población vulnerable a merced del  virus,  y esperando nuestra conmemoración del 56 aniversario de la  epopeya campesina en Marquetalia.

–¿ Y tú? Le pregunté.

–Acá con mi hija  Laura en Medellín,  Usted sabe que el proceso de paz asesinó a mi compañero, no lo hizo la guerra, hubiese sido con honor y por una causa justa. Parece Rubín,   “que firmamos fue la muerte y no la paz”. 197 asesinados es espantoso. No tengo trabajo, escasamente vivo de la “asignación Básica Mensual  ”, vivo en un inquilinato, donde vivimos 10 familias, compartimos dos baños para 20 personas y una destartalada cocina y   para hacer las tres comidas de todos, ¡cómo será!,  camarada, que nos toca elaborar un listado para hacer los alimentos. La verdad vivíamos mejor en la selva. Nos  toca hacer cola para usar el baño, y  estoy   “Acá, haciendo de tripas corazón”. –Camarada,  nosotros no estamos exigiendo que nos den dinero, sino tierras para nuestros proyectos productivos. En las  FARC-EP, nos enseñaron a trabajar, no ha pedir limosna. Imagínese  viejo, que   a veces pienso, que a nosotros nos  va a pasar como la Unión Patriótica. Por lo menos en la guerra, Morro,  moríamos con el fusil en la mano, y acá como un hp perro. Creo que nos engañaron,  para luego asesinarnos como siempre lo han hecho, vea que llevamos ya casi 200 militantes del partido exterminados.

Quedé frío ante estos comentarios, duros,  pero reales.

– Sí, compañera, son realidades que  no podemos negar. La perfidia y la traición es la constante del gobierno. Se ha propuesto hacer trizas el Acuerdo de Paz, desfinanciándolo, mintiéndole a la Comunidad Internacional de una implementación  ejemplar y en Colombia, se atraviesan como un enorme obstáculo para la reconciliación y la convivencia.

–Diana, nosotros sabíamos de las dificultades de este proceso, lo que no sabíamos era que nos iban a hacer “conejo” y  a cambiar el acuerdo pactado. De todas formas hija, el Acuerdo de Paz es una posibilidad de paz real: No estamos solos, hay millones de personas en la construcción de la paz. La situación cambiará en la medida de nuestro papel de militantes y dirigentes. Todos los procesos de paz en el mundo han sido difíciles, todos. Claro que los asesinatos son  síntomas de un exterminio planificado por los señores de la guerra.

–Sí, yo entiendo eso…  que nada es fácil y menos para nosotros. Yo estuve en filas, 20 años. Siempre nos inculcaron la fe en la causa, nuestros jefes  fundadores siempre lucharon por una salida política  al conflicto social y armado, desde los inicios, se alzaron en armas protegiendo la vida y el mejor homenaje que podemos hacer  a los marquetalianos es seguir con el compromiso  adquirido con la sociedad. Nos toca elevar nuestra disciplina. Pero el gobierno  debe implementar lo acordado sin dilación. Cumplir con la palabra empeñada,  nosotros como organización  e individualmente hemos cumplido en  medio de complejas condiciones, incluso,  el mismo gobierno amenaza con  separar a los congresistas y exonerarlos de los beneficios del proceso. Esta madre ex guerrillera , me dio luces de su visión del proceso y afirmó su compromiso con la paz.

Bueno, Diani, seguir para adelante y trabajar para que toda Colombia empuje para el lado de la paz. Colombia no puede ser la excepción y que continúe indefinidamente por el camino de la guerra. Estoy de acuerdo contigo que el  mejor homenaje a los fundadores en nuestro 56 aniversario del compromiso izado sobre los Andes en la construcción de la Nueva Colombia, es seguir hasta conquistar la paz.

–Bueno Morro, un abrazo y hasta pronto.

–Chau, Diana, cuídate y un beso para Laurita.