El departamento de Nariño se encuentra ubicado al suroccidente del  territorio Colombiano, cuenta con una extensa frontera que comparte con la república de Ecuador, de forma similar comprende una gran variedad de pisos térmicos,  en estos extensos limites la frontera es básicamente nominal, debido a que sus habitantes han vivido del intercambio (trueque) desde tiempos inmemorables, Nariño también ha sido víctima de todo tipo de  grupos al margen de la ley, desde la aparición del narcotráfico en los 70’s,  las guerrillas en los 80’s pasando por coyoteros (tratantes de personas), paramilitares, traficantes de armas y contrabandistas a gran escala y otras formas de delito, esto aunado al abandono del Estado que si bien ha ocurrido de manera histórica, se ha marcado de forma más visible por los gobiernos uribistas, incluyendo al gobierno actual, que ha tomado represalia a la rebeldía de los nariñenses que en las urnas han derrotado a este sector.

El nariñense se ha consolidado como una raza guerrera, noble y trabajadora, elementos que las empresas a nivel nacional y mundial tienen en cuenta a la hora de contratar a un sureño en cargos de responsabilidad, No obstante, en éstos tiempos de pandemia la deuda histórica con este departamento estaría sacando lo más primitivo de algunos de sus habitantes.

En el municipio fronterizo de Ipiales se generado una pandemia de xenofobia hacia los venezolanos que por ahora buscan regresar a su país por la difícil situación económica a nivel mundial, cientos de ciudadanos venezolanos transitan a diario por pasos ilegales dominados por bandas de coyoteros y contrabandistas que hasta ahora parecieran tener inmunidad frente a las autoridades colombianas y ecuatorianas, luego que existen varios audios y publicaciones en redes sociales donde de manera abierta ofrecen sus servicios con costos que oscilan desde los 50 mil hasta los 200 mil pesos para atravesar los pasos fronterizos, una vez en la ciudad de Ipiales no hay una ruta concreta por parte del gobierno colombiano y las medidas del municipio tampoco dan abasto y no son contundentes con el cordón humanitario que se ha venido exigiendo, dando como resultado la protesta de algunos habitantes de la ciudad de Ipiales que van desde el cierre de vías para impedir el paso a los venezolanos hasta la agresión directa en contra de estos viajeros.

Por otra parte otra pandemia también ha ido creciendo en su capital San Juan de Pasto, que ha asumido algunas posiciones racistas en oposición a sus coterráneos tumaqueños, a quienes a parte del olvido, la violencia, la corrupción, la pobreza y la falta de un hospital digno (constante en la mayoría de municipios del país), ahora también son víctimas del racismo y de todo tipo de calificativos en redes sociales, encima un grupo de pastusos piden cerrar las vías y no permitir la entrada de enfermos de covid 19 a sus hospitales, hecho que particularmente solo deja ver la ignorancia clasista de un modelo Neoliberal fracasado que necesita o pide a gritos un cambio en el sistema de salud a nivel mundial.

Del mismo modo por esta época y en esta región también se ha utilizado al poder como otra pandemia, en consecuencia un concejal de un municipio que pertenece a la ex provincia de Obando denominado el Contadero, denuncia que el Grupo de Caballería No. 3 Gr. José María Cabal ubicado en la ciudad de Ipiales y el cual presenta una cuota del 50% de los casos de covid 19 según datos oficiales, sin acatar las más mínimas recomendaciones y saltando todos los protocolos de salud, envió a sus casas a varios militares, El concejal de nombre Alfredo Coral insistió en que dos (2) soldados llegaron a sus residencias ubicadas en éste municipio y que posteriormente a su llegada se enteraron que los castrenses resultaron positivo para el nuevo coronavirus, hecho que ha puesto en manos de las autoridades con el objetivo de que se investigue como salieron estos muchachos desacatando la cuarentena, quien dio las ordenes de salida violando la ley 368 y 369 de código penal y posiblemente incurriendo en la propagación de esta Pandemia, sin embargo hasta la publicación de este artículo no se tiene ninguna respuesta por parte de las autoridades, ni de los mandos del ejército.

Caliche Rincón

Sociólogo de la universidad de Nariño, Candidato a magister en la universidad del Cauca, reincorporado de las Farc – Ep, miembro de la dirección regional Nariño, Enlace territorial para la CSIVI