Rubín Morro

La raíces  del surgimiento de las  FARC-EP, ha sido tema obligado y necesario de historiadores, unos con objetividad  y  sus verdades  fastidian los ojos y oídos de los  que quieren sepultar las causas  reales del conflicto social y armado, y otros  intentan fungir  como académicos   y  narran  la historia  a su antojo con sus sesgos partidistas de quienes  nos han gobernado  y sometido por la fuerza; mentiras y engaños  por centurias.

Ya hemos dicho que Colombia arrastra desde siglos un lastre que  no ha podido zafarse de él, por los odios, la venganza y la maldita politiquería  ha convertido el poder en una  “gran torta” de riqueza y corrupción que  la  han repartido los partidos políticos tradicionales, la oligarquía criolla y las multinacionales, unas FFAA  cuya doctrina Militar tiene como base la Teoría de la Seguridad Gringa y su concepción fascista y criminal  de “enemigo interno”. Bajo estas concepciones de Estado antipopulares  nos han perseguido y asesinado a miles  por decenas de años.

Con el magnicidio  de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 por la oligarquía  renuente y cavernícola, se inicia una violencia política auspiciada por los directorios  políticos del Frente Nacional integrado por   liberales y conservadores, dejando una estela de miles de muertos, porque se era liberal o conservador. Los campos y ciudades se inundaron de asesinos  a sueldo: Pueblos y veredas incendiados, asesinatos en calles y caminos, desplazamientos, robos de fincas, persecución por colores políticos. Esta ola  de terror fue como hoy en todo el territorio nacional. Aparecieron líderes naturales que no estaban de acuerdo con esta situación y se internaron  en la montaña para proteger sus vidas y las de sus familias.

Así fue nuestra génesis, así  fue la lucha de nuestros fundadores, ir  a la montaña, separarse de estas  guerrillas conservadoras y liberales   para salvar sus vidas y la de  sus familias de esta  alianza continental y criminal del Pentágono; que tenía como esencia acabar con los comunistas. Así inició Pedro Antonio Marín y sus primos, hasta convertirse en una guerrilla integrada por comunistas y liberales, que nada tenía que ver con el  resto de grupos armados. En 1957 Rojas Pinilla declara amnistía incondicional, se desarman y se entregan todos los grupos guerrilleros, menos el núcleo dirigido por Pedro Antonio Marín. Estos compañeros no  creían en las promesas del gobierno por las matanzas  orientadas desde los directorios políticos tradicionales y los asesinatos contra quienes habían entregado las armas. En consecuencia y para  preservar la vida,  se ubicaron  en la zona de Marquetalia sobre los Andes.

Comenzó con el gobierno unas conversaciones de paz, encabezadas por Jacobo Prías Alape, (Charro Negro). Los guerrilleros guardaron las armas, este proceso inicia en 1957  a 1964, siete años  que los guerrilleros se dedicaron a cultivar y a producir bienes de consumo agrícola; los cuales se vendían en los municipios vecinos, incluido la capital del  Huila. El objetivo de esta comunidad era guarecerse  que no fueran asesinados y trabajar por mejorar la calidad de vida de esta población. Exigían del gobierno arreglo de caminos, puentes, garruchas y  una escuelita para los  niños.

Durante estos siete años, no hubo ataques de los antiguos guerrilleros y tampoco del ejército  a  esta zona agraria. Se avanzó en las  conversaciones de paz. Pedro Antonio Marín fue inspector de carreteras e inició  la vía Gaitania-Neiva atravesando la cordillera. Mientras Prías Alape y otros compañeros se dedicaban a labores políticas.  Durante estos años  en enero de 1960, es asesinado el vocero de estos campesinos, Jacobo Prías Alape  por matones al servicio de los “pájaros”, hoy paramilitares. Este asesinato hizo que los fundadores de la apenas naciente guerrilla, sacaran las armas y enfrentaran estas hordas asesinas;  puesto que las amenazas era seguir con la matanza de este asentamiento en Marquetalia. En abril de 1964 llegan a esta zona Jacobo Arenas enviado por el partido comunista y Hernando González Acosta por la juventud del mismo partido.

Para entonces  había una campaña de los partidos políticos en el poder agitada por  Álvaro Gómez  Hurtado y Víctor Mosquera Chaux, de que Marquetalia era una región autónoma. Se planeaba la “Operación Militar Soberanía” sobre esta y otras regiones, tomando como base   la estrategia continental de EEUU contra el sofisma de amenaza comunista bajo el denominado plan LASO (Latin American Security  Operation), que pretendían recuperar “esta república Independiente” para  la institucionalidad. No se estaba cometiendo delito alguno en Marquetalia, solo protegiéndose de los asesinatos, porque entre otras cosas todos quienes habían entregado las armas, estaban siendo masacrados por el gobierno y sus bandas criminales;  como ocurre en la actualidad hace más de 56 años.

Los  dirigentes agrarios y los recién llegados, Jacobo Arenas  y Hernando González, emprendieron una campaña de denuncias hacia  las capitales del país y hubo grandes manifestaciones  de estudiantes en Bogotá y Europa en rechazo  a esta  operación  militar que estaba planeada por las FFAA colombianas con el apoyo de los  EEUU. Desde 1955 que llegaron estos campesinos a Marquetalia, plantearon la solución política a la grave situación de violencia en  el país. La respuesta del gobierno fue el ataque de ocupación  de esta zona de paz el 27 de mayo de 1964. Un plan militar diseñado para tres semanas, se convirtieron en largos 53 años de confrontación armada. Así nacieron las FARC-EP luchando por la vida y huyéndole a la muerte. Ahora el Estado quiere enterrar la verdadera historia y sepultar la verdad que grita justicia. Esto nos está diciendo que este proceso de paz que construimos con el Estado colombiano en Cuba, inició mucho antes de la fundación de las FARC-EP. Tuvo que pasar medio siglo de guerra  para  que un presidente reconociera la existencia de un conflicto social y armado en Colombia. Una vez más repetimos y cerca a nuestro 56 aniversario las FARC-EP, surgió en defensa de la vida, fue el establecimiento quien dejó pasar tanto tiempo para llegar a un acuerdo de paz, fueron ellos quienes   generaron las causas y nosotros somos el efecto. Claro que tenemos responsabilidades de cara  al Acuerdo de Paz de La Habana,  No como generadores  de violencia, sino de resistencia por la vida y la paz.