El imperialismo cómo fase última y superior del capitalismo, está estructurado en la explotación voraz y deshumanizada de los recursos energético mineros, así como en el saqueo económico y el control político, militar e ideológico de los países que ha sometido a través de la fuerza, en complicidad con gobernantes apátridas afines a los intereses del imperio.

América Latina y el Caribe han sido en este hemisferio, teatro de operaciones del imperialismo; en  Panamá se implantó  la escuela de las Américas, dirigida por oficiales del Pentágono, FBI  y la CIA , allí  fueron adoctrinados y entrenados más de 10 mil oficiales de las fuerzas militares de Colombia, en la  concepción castrense del enemigo interno, y la doctrina de la seguridad nacional, desde donde se diseñó e implementó el Plan Cóndor, que ejecutó golpes de estado en la región a gobiernos democráticos  y progresistas, y se realizó el asesinato sistemático y selectivo a lideresas y líderes sociales que reivindicaban los intereses populares.

Colombia es un puente entre Centroamérica y Sudamérica, bañada por 2 océanos, esto, acompañado del potencial de sus riquezas naturales, ha hecho que el imperialismo, la haya convertido en punta de lanza de sus intereses en la región, utilizándola como base de operaciones psicológicas de espionaje y militar, asegurando el control territorial, para tener la hegemonía política, económica y social en estos países.

Después de Bagdad, Bogotá es la mayor sede diplomática del imperialismo norteamericano en el mundo, escenario desde donde se diseñan complots desestabilizadores e intervencionistas a países hermanos, como la República Bolivariana de Venezuela. Las 7 bases militares del imperio que hay en Colombia, y el ingreso de nuestro país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN-, subordinan la soberanía nacional a las decisiones extranjeras, con el beneplácito de una clase política retrograda, corrupta y criminal que, en más de 200 años de vida republicana, han convertido a este rico país en el tercero más desigual del planeta.

La privatización de sectores estratégicamente importantes de la  economía, la deuda externa y la dependencia  científico técnica son  instrumentos de sometimiento utilizados por el imperialismo; porque a través de estos métodos, los tiranos gobernantes de turno deben de cumplirle a las corporaciones transnacionales los compromiso adquiridos, incrementando con esto el desempleo, hambre, miseria y la falta de oportunidades, producto de reformas tributarias económicas lesivas a los intereses populares.

Las políticas públicas del presupuesto regional y nacional obedecen a los principios neoliberales como concepción política del gran capital; y la implementación de dichos planes ni siquiera se cumple, porque son direccionados por burócratas corruptos, más de 60 billones de pesos anualmente son robados del erario público.

Como partido de nuevo tipo, resultado de los acuerdos de paz en la Habana; entendemos que la paz debe de ser con justicia social; y que fueron las injusticias las qué nos obligaron a insurreccionarnos, acogiéndonos al legítimo derecho, que tienen los pueblos a alzarse en armas contra gobiernos corruptos, criminales y fascistas. En esta nueva etapa, nuestro accionar está frente de las masas populares, reivindicando sus intereses, ganándonos el cariño y el corazón del pueblo, con nuestro ejemplo, no ayudando a apuntalar un régimen decrépito y caduco, condenado por la historia a caerse y desaparecer.

La pandemia del Covid-19 demostró la decadencia del gran capital, en Colombia no colapsaron lo sistemas de salud a causa del coronavirus, porque ya estaban colapsados, EE. UU.  Francia, Italia y otros países, demuestran la incompetencia del modelo económico del gran capital, en donde se prioriza los intereses de una reducida élite mundial de capitalistas, que, convertidas en imperialistas, han matado de hambre y de miserias a más seres humanos, que todas las pandemias en la historia de la humanidad.

Leo Moreno

ERTCR Aldemar Galán