Rubín Morro

A mediados de marzo nos sorprendió un nuevo presentador de  televisión, esta vez el debut lo hizo Iván Duque, cuando apenas nos adentrábamos  al segundo aislamiento preventivo obligatorio que se extendería hasta el 27 de abril, haciendo pedagogía de la lucha contra  el COVID-19 y en el marco del decreto  del “Estado de Excepción y la Emergencia Económica” y  lo facultó para elaborar a su antojo más de 70 decretos de ley.  Todavía el aeropuerto internacional El Dorado estaba abierto y  fue por donde entró la infección viral, todos pedíamos su cierre iniciando por la alcaldesa de Bogotá, para sus primeros programas de pedagogía del coronavirus habían apenas 102 contagiados en Colombia, hoy seguramente remontan las cifras a ocho mil.  

El set está bien preconcebido para demostrar marketing y sobre todo que tenemos presidente, con un antibacterial que nunca usa, viste casual y lo acompañan  sus expertos invitados que refuerzan sus mensajes; iniciando por su muy oficioso ministro de salud, su cuento diario es cómo va el COVID-19, saludos a las Fuerzas Militares, médicos; ayudantes sanitarios y a la cadena de abastecimientos. Luego sigue con su discurso el cual se  sabe de memoria, una carita de misericordia bien libretiada. Anunció un subsidio para algunas personas  registradas y como sucede en todas sus improvisaciones, se armó unos enredos monumentales, el cual por ineficaz les tocó  archivar unos varios días. Anunció créditos a los pequeñas empresas y terminó dándole gabelas financieras a los bancos y  garantizando sus privilegios,  Igualmente tanto el presidente como la alcaldesa prometió alivios  en los costos de servicios públicos y las facturas llegan con  un sobre costo del  50%. Demagogia, manipulación mediática y engaño a  quienes padecen el encierro y hambre en la cuarentena.

A la par con su show los “trapos rojos”  se convirtieron en sinónimo de hambre y necesidades básicas, estas comunidades vulnerables hacen retenes para llamar la atención y llega el ESMAD con  muendas de bolillo y gases lacrimógenos. La gente manifiesta en las calles que el  miedo no es tanto por el  virus respiratorio, sino por el  hambre. ¿Cómo se le ocurre a un gobierno confinar  a prisión en su propia vivienda  a toda la  población vulnerable sin resolver su mínimo vital  para responder a la cuarentena ordenada? Ascienden todos los días los contagiados, en los primeros meses de mayo, suben diariamente  en mas de 400 infectados. Hace pocos días el ministro informó que los habían engañado en la compra de una pruebas para coronavirus, y con seguridad eso deriva en desinformación del avance de la pandemia.  ¡Que tristeza!.

En medio de todo este show mediático  de Duque todos los días, sigue la matanza de líderes y lideresas sociales, defensores de los Derechos Humanos y  195 ex guerrilleros de las FARC-EP  firmantes del Acuerdo de Paz, sin que nada haga el gobierno por implementar las Garantías de Seguridad para el Ejercicio de la Política y como si fuera poco y esto ya no es show; sino una realidad como es la compra de 50 camionetas y   vehículos blindados  para la seguridad del presidente y para el ESMAD, por valor de 23 mil millones de pesos, mientras en los hogares de las comunidades vulnerables, el hambre rompe los estómagos de millones de personas.

Y para rematar  por ahora,  siguen floreciendo  nuevas realidades en esta pandemia universal  como son las “chuzadas y el perfilamiento” de periodistas nacionales y extranjeros, líderes sociales y defensores de los Derechos Humanos, por parte de la inteligencia militar; evidenciando una vez  más   la necesidad de democratizar y modernizar la Doctrina Militar de las Fuerzas Armadas Colombianas, de  cara a la preservación de los Derechos Humanos y el cuidado de la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos. Ahora los altos funcionarios del Estado se lavan las manos y llaman a calificar servicios los menos responsables. Acá no hay “manzanas podridas”, lo que hay es la aplicación  de la estrategia del “Enemigo Interno”, orientadas en los manuales de Santa Fe  I y II. Esto es el fascismo puro.  ¿Quién dio la orden?. ¡Ahora nadie sabe nada!. ¿No hay control  de la inteligencia militar? Aparecerán los “chivos expiatorios” para proteger los verdaderos responsables.

Y cerrando este show de realidades  colombiana ayer se conoció un contrato para posicionar en redes sociales al presidente Duque por valor  de 3.350 millones  de pesos, según las informaciones eran dineros  para la implementación del proceso de paz. Esto solo pasa en nuestra enferma patria y no pasa nada.

Insistimos que aún en medio de la infección  del COVID-19, podemos construir un país diferente, digno y con justicia social. Nuestro partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común ha hecho una propuesta al Gobierno Nacional de un Plan de Choque Social para las gentes del Común. Son nueve propuestas  en cuya esencia está la solución de los problemas sociales más sentidos en tiempos de la pandemia universal que transitamos. Por encima de la dignidad humana, no puede estar el gran capital monopólico y explotador de la clase en el poder. “Aún en tiempos de pandemia la lucha debe seguir.