Por Luis Alberto Albán U. – Marco León Calarcá

Mayo 3 de 2020

Deben ser tiempos de paz, de hermandad, de solidaridad y no tiempos de guerra, de odios, de retaliaciones. Respetar la soberanía de los países es un imperativo, avancemos en la atención de la gente del común frente a la amenaza del COVID-19 y en hallar y construir soluciones a los problemas estructurales del capitalismo y su neoliberalismo que esta pandemia puso al desnudo.

La actitud de los Estados Unidos frente a Venezuela amenaza la paz en el continente y en el mundo.

Esa afirmación no es extraña en el contexto de la política del destino manifiesto de los gringos, sin embargo, llama la atención en la coyuntura actual de crisis sanitaria mundial por el covid 19, hasta hoy 163.000 muertos de los cuales más de 40 mil en Estados Unidos, un país convertido en líder negativo por los efectos de la pandemia, sobre todo porque suena a más que desviación de la atención pública doméstica. Serán los Halcones buscando solucionar problemas con guerras? Nada raro.

En el mundo se conoce que Estados Unidos, nunca ha respetado los derechos de los pueblos. Ni a la autodeterminación, tampoco a la soberanía, hay innumerables ejemplos para ilustrar esta realidad.

Alguien podría decir, que ese es un problema de ellos, de los estadounidenses, y así sería si no implicara intromisión en la vida de un país, Venezuela, que visto desde la proporcionalidad de las fuerzas es mucho más débil, situación que de inmediato mueve el corazón a la solidaridad. Eso sin tener en cuenta la dignidad donde hay ventaja de años luz por parte de la República Bolivariana.

Además el peligro se extiende a Colombia, de por sí complicados, ahora más con la crisis sanitaria, por el manejo erróneo desde el gobierno nacional, fiel a su extracción de clase y legislando en defensa de los intereses del poder, en especial de los más ricos de los ricos.

Después del fracaso de la invasión planeada a partir del famoso des-concierto; de innumerables intentos de acciones terroristas contra el gobierno legítimo, guste a quien le guste, de Nicolás Maduro; de la manipulación mediática de la migración, que entre otras, ya se devuelven a su tierra, donde tienen las mínimas garantías de vida; del criminal bloqueo que impone sufrimiento para el pueblo pero no es efectivo para acabar con los gobiernos, si no pregúntenle a Cuba, donde no han podido con su dignidad y valentía.

Estados Unidos emprende ahora una acción anti narcotráfico en el Caribe, área donde no se mueven las drogas como todos los estudios lo demuestran. Pero si es clara amenaza a todos los países de la región, que toman nota y se previenen, menos aquellos que comparten el avasallamiento frente al poder imperial. Entre estos últimos se encuentra nuestra Colombia querida, que dolor de patria, que tristeza, que vergüenza.

Los pueblos del mundo y aquellos gobiernos defensores de los intereses populares expresan su repudio a esta provocación, escondida tras la calumnia difundida, bajo la contradictoria realidad de impulsar la guerra, el autoritarismo y la intromisión dizque para defender la democracia. Tamaña mentira e irresponsabilidad.

No podemos permitir que prospere en al ámbito nacional el apoyo a esta invasión, expresado de manera directa por Mindefensa en funciones de Canciller y por el propio presidente Ivan Duque M., más allá de las vidas, como siempre de Juan Pueblo, los daños y costos materiales que significaría la guerra de Estados Unidos contra Venezuela, está la dignidad, la soberanía, la justicia y la solidaridad.

Deben ser tiempos de paz, de hermandad, de solidaridad y no tiempos de guerra, de odios, de retaliaciones. Respetar la soberanía de los países es un imperativo, avancemos en la atención de la gente del común frente a la amenaza del COVID-19 y en hallar y construir soluciones a los problemas estructurales del capitalismo y su neoliberalismo que esta pandemia puso al desnudo.

Ñapa:

El Plan de Choque Social propuesto por la Fuerza Alternativa, para prevenir y atender las consecuencias de la pandemia es una propuesta seria, realizable pensada en el bienestar de Colombia y su gente.