En este inédito Primero de Mayo, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común-FARC, reafirma las banderas de la lucha por la paz y la vida digna para el pueblo colombiano. En medio de la emergencia sanitaria por la pandemia que afecta a la mayoría de países del globo, se reafirman las consignas del proletariado por pan, salud, educación, vivienda y trabajo digno.

Las circunstancias de la cuarentena han puesto en evidencia la necesidad de derogar el sistema de salud que impuso la Ley 100, que privilegia el negocio sobre el ser humano y que deja al personal médico sin las condiciones mínimas para su labor; un sistema que deja al desamparo a las comunidades rurales y de las regiones marginadas del país. Se pone en evidencia un gobierno servil a los grandes gremios económicos y que dispone del presupuesto nacional al servicio de los bancos y no atender la crisis humanitaria. Que ofrece créditos a los pequeños empresarios como fórmula de salvación, como quien ofrece pañitos de agua tibia al enfermo terminal. Hoy es el pueblo trabajador el que sigue sosteniendo en hombros al país en confinamiento. El personal médico, los productores agropecuarios, los educadores, los conductores, los recolectores de basura, entre otros trabajadores anónimos en medio de la emergencia sanitaria.

Después de 38 días de confinamiento nacional, el Gobierno sigue sin implementar medidas oportunas para salvaguardar la vida, permitir una cuarentena digna y preservar el empleo y la industria nacional. Reiteramos nuestra propuesta de establecer un Plan de Choque Social que mitigue los impactos de la pandemia. Además exigimos establecer medidas sanitarias que protejan a los sectores expuestos al contagio, como los trabajadores de la construcción y la manufactura, lanzados al ruedo por el gobierno; a la población reclusa, sometida a condiciones inhumanas en el hacinamiento carcelario; y al personal médico que asume los rigores de la atención.

También exigimos detener el derramamiento de sangre de líderes sociales, firmantes de la paz y promotores del acuerdo. A pesar de la pandemia, se sigue atentando cotidianamente contra las comunidades y el personal en proceso de reincorporación. El Estado sigue en mora de implementar las garantías de seguridad establecidas en el punto 3.4 del Acuerdo Final.

Es la hora de la gente del Común. Ya basta de poner el presupuesto nacional como botín de políticos corruptos y de emporios económicos. Hay que establecer una política social al servicio de las mayorías. Es hora de desmontar las gabelas tributarias y enfocar el gasto público a salud, educación, soberanía alimentaria y a la implementación del acuerdo de paz. Es infame que el partido de gobierno siga empeñado en hacerlo trizas, con fórmulas como quitarle su reducido presupuesto.

CONSEJO POLÍTICO NACIONAL

FUERZA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA DEL COMÚN-FARC

Bogotá DC, 1 de mayo del 2020