El Coronel del Ejército Álvaro Amórtegui Gallego denunció la existencia de “políticas y doctrinas diferentes y extrañas a las que están escritas” en su institución. Con eso alertó sobre actos de corrupción en la Inteligencia Militar a favor de personajes que llamó de estrato 20 mil. Ese tipo de políticas no escritas en manuales y que solo conocemos por testimonios de sus protagonistas, ponen de presente prácticas de trayectoria sistemática en la doctrina anticomunista.

A este hecho se sumó la arremetida del gobierno contra el informe de la ONU por cuestionar la pertinencia de la Policía en el Ministerio de Defensa y la acción del ESMAD en la protesta popular. En esta coyuntura, un juez sancionó la publicidad que denuncia varios Generales por falsos positivos con lo cual se opone a los procesos de Verdad derivados del Acuerdo de Paz. El protagonismo  de los organismos castrenses dice mucho de la calidad de nuestra democracia.

En este marco, el presidente Duque ha realizado esfuerzos en demostrar que las FFMM no tienen opción política. Y eso vale la pena revisarlo, pues en esta Dictadura Civil ellas también tienen su tarea. La Doctrina de Seguridad Nacional es la muestra más contundente de la participación política de las Fuerzas Armadas del Estado. Ante la ilegitimidad del régimen político, estas sirven de contención de la oposición política y  con ello ejercen una defensa radical del capitalismo.

En las FFMM tienen opción política y emiten propaganda anticomunista. La tergiversación de la realidad y las operaciones sicológicas son actividades proselitistas contra la oposición política. El miedo al pueblo llevó a que operaciones contrainsurgentes primero identificaran enemigos políticos y muy rápido los convirtieron en objetivos militares. Así encontramos una larga carrera de violación de Derechos Humanos entre activistas y militancia de izquierda.  

En el plano internacional es notable la disposición proimperialista de las cúpulas militares de Colombia. Algunos de ellos rinden informes en inglés y en hebreo. Oficiales de alto rango son beneficiarios de las políticas orientadas hacia recolonización de América Latina. La concordancia de los planes militares con los de Estados Unidos da cuenta de las alianzas políticas en la Región y del rol asignado a Colombia por la geopolítica del imperialismo.

Se puede decir que las FFMM tienen una opción de clase, son clasistas. Las cúpulas militares también se benefician del capitalismo pues son retribuidos con altos salarios y tienen acceso a grandes negocios. Algunos son tan privilegiados como cualquier burgués y reproducen el sistema mientras sus subalternos sufren las consecuencias de la desigualdad. Las políticas extrañas que no están escritas están detrás de la fachada de una Democracia que en Colombia no existe.

Fredy Escobar Moncada.