Rubín Morro

“ La verdad es la primera víctima en las guerras, sin verdad no habrá paz y sin paz no habrá reconciliación y convivencia”

La búsqueda de la verdad desde  todos  los actores y reconocer los derechos de las víctimas  del conflicto social y armado en Colombia es uno de los principales objetivos de este Proceso de Paz, por eso,  La Comisión para el Esclarecimiento de la verdad, la Convivencia y No Repetición (CEV). Hace parte al  Sistema Integral de Justicia, Verdad, Reparación y No Repetición (SIJVRNR).  Esta es una instancia temporal y de carácter extrajudicial.( es decir, no administra justicia, solo busca la verdad de lo sucedido en la guerra.

Esta comisión tiene como tarea escuchar a todos los participantes en el conflicto  y  sus víctimas. Conocer todo el universo de versiones, historias, vivencias, verdades  y subjetividades que permitan la construcción de un  relato objetivo, hallar una  verdad  potente restauradora y de reconciliación.

La multiplicidad y la complejidad de millones de historias vividas  durante el período de la guerra, nos ubican como nación  en un universo de más de ocho millones de víctimas  en una confrontación armada de muchos años, tiempo más que  suficiente para  haber cometido por parte de los actores directos y terceros miles de errores,  daño y dolor  a la población civil.   La Comisión para el Esclarecimiento de la verdad debe aclarar y presentar un informe al país y al mundo que permita la construcción de un nuevo país y el buen vivir.

Dicho relato de la Comisión de la Verdad, debe partir de un contexto histórico que  tiene un hilo conductor en este desastre:  un lastre estatal  del terror y del asesinato político,  causal que ha derivado unos  hechos de dolor tangibles y dolorosos para una franja muy grande de la población y para varias generaciones.  Por eso, se debe caracterizar el modelo de gobiernos impuestos por el Estado, su doctrina militar y su enemigo interno, su acción criminal contra  la población civil que luchó y lucha  por los cambios sociales, estas causas que originaron la guerra deben  analizarse a la hora de elaborar   conclusiones en la vorágine de la guerra. No fuimos la causa, fuimos el efecto.

Todo lo anterior, a las FARC-EP no nos exime de nuestras responsabilidades por el daño causado a la población civil, aún no siendo por acciones deliberadas, y otras cometidas por falta de formación política de algunos mandos, consultas a las instancias superiores y respuestas que por la deficiencia  en las  comunicaciones  no llegaron a tiempo y  en razón para tomar una decisión urgente, se cometieron graves errores . Esto no solo nos obliga a reconocer, pedir perdón, sino a resarcir, reparar prospectivamente a las víctimas.

La Comisión de Esclarecimiento de la Verdad tiene una enorme tarea, nada fácil, dada la dinámica y duración de las acciones bélicas por más de 50 años. Debemos analizar los contextos en las distintas épocas y no ubicarnos solo en la actualidad.

El Acuerdo de Paz  es el hecho político más importante en los últimos 60 años y nos está permitiendo, a pesar de las adversidades,  construir la paz. Concebir que una Colombia en paz si es posible. Nuestro país cambió gracias a la nuevas realidades de  madurez política y relanzamiento de la lucha popular. Nuestra nación  debemos enrutarla  por los caminos de una sociedad moderna, ampliando  su democracia  y el respeto de los  Derechos Humanos. 

Las conclusiones finales en la  búsqueda de  la verdad debe conducirnos  a la paz en  nuestra nación, que acabe con los odios, con las equivocaciones  del poder  basados en la represión popular, su riqueza exacerbada, las mafias del narcotráfico  entronizados en los órganos de dirección del Estado y sus gobiernos.  Finalmente,  estamos siempre comprometidos con la Paz, hemos estado siempre  a disposición del Sistema Integral de Justicia, Verdad, Reparación, y Garantías de No Repetición, a pesar de la matanza de  líderes sociales, defensores de los Derechos Humanos y ex guerrilleros de las FARC-EP, firmantes del Proceso de Paz. El #FirmesConLaPaz.