Autor: Rubín Morro

He escrito varias veces sobre la matanza de líderes sociales y defensores de los Derechos Humanos y la suma en  esta noche de afilados puñales sube todos los días de manera impresionante. Así mismo, se suben las cifras de 25, 30, 50, 100, 120, 130, 150 y vamos en 185  ex guerrilleros asesinados y signatarios del proceso de paz firmado entre las extintas FARC-EP y el Estado  colombiano. Esta zozobra  ante esta realidad de muerte toca a toda la militancia del partido FARC. Nadie se escapa a las amenazas que abundan sin que el gobierno tome medidas estructurales, como se acordó en el proceso de paz para la construcción de una paz estable y duradera.

El gobierno indolente, insensible, no hace nada para parar esta ola de sangre que crece cada día. ¿El Estado premedita o facilita todo este desangre?. ¿Es su incapacidad?, ¿No existe en Colombia el monopolio de las armas por parte del Establecimiento?. Creo que todo esto es sinónimo de la ingobernabilidad, donde actúan a sus anchas matones  poderosos y con incidencia en el Estado. El Acuerdo de Paz nos da las herramientas para acabar con toda esta horrible noche, si hubiese voluntad gubernamental. “Las Garantías de Seguridad para el Ejercicio de la Política”.Veamos:  “El acuerdo de paz a la letra dice, Punto del AFP: 2.1.2.1 relacionado con el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política, literal d, que trata sobre la implementación de la Comisión de Seguimiento y Evaluación del Desempeño del Sistema Integral de Protección y de los Avances en el Desmantelamiento de organizaciones criminales y de todas aquellas que amenacen el ejercicio de la política, el Gobierno Nacional y las FARC-EP acuerdan que el gobierno creará y pondrá en marcha la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, la cual tendrá como objeto el diseño y hacer seguimiento de la política pública y criminal en materia de desmantelamiento de cualquier organización o conductas de que trata este acuerdo que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”.

 El  Centro Democrático  en cabeza de Álvaro  Uribe Vélez es el poder real, y busca soluciones equivocadas como “El ahogado río arriba”. La verdad les importa poco el Acuerdo de Paz y menos  quienes han  muerto  y quedamos luchando por  él. La incapacidad  de Duque es  total y está al servicio de los intereses de los Estados Unidos en su injerencia mercenaria al pueblo venezolano.

En la implementación integral de los Acuerdos de Paz de La Habana y la reincorporación de los ex guerrilleros, no podemos negar que hemos avanzado producto de lo pactado, pero está lejos de  las metas trazadas; el emprendimiento individual y colectivo de la militancia fariana ha sido el motor fundamental de todo este proceso de insertarnos poco a poco en la sociedad; nada fácil para una guerrilla  que nos  comprometimos  a fondo con la paz, dejamos las armas, las inhabilitamos para que nunca más sean utilizadas en la guerra, y en la política. Nuestra única arma son las palabras, bajamos de la montaña y nos reciben a plomo corrido en medio del estigma y los odios infundados por el partido de gobierno. El establecimiento crea matrices de opinión en los medios de comunicación, diciendo que los responsables son estos o aquellos para liberarse de su responsabilidad constitucional de “preservar la vida, bienes y honra de los ciudadanos”.

Ya estamos como los palestinos, viviendo en un terreno donde ronda la muerte, rodeados de dizque seguridad, pero la muerte transita en medio de bases y patrullas de la Fuerza Pública. “Muy raro todo este mar de inseguridad”. Nos está costando la vida la lucha por la paz, el gobierno dice,  si el 31 de julio, no hemos entregado los bienes, las FARC perdemos los beneficios del proceso de paz, cuando fue el mismo Estado que no asumió la custodia de éstos. O sea,  no solo no implementan lo pactado, sino que nos asesinan y ahora nos  amenazan con llevarnos a la cárcel, desconociendo la Jurisdicción Especial para la Paz.

El partido en  el poder, dice, “Paz con legalidad”, no es otra cosa que ir en contra  de lo acordado. Lo que si debiese  ser “legalidad, es cumplir con la palabra empeñada como Estado y cumplirle al país y a la nación, y más cuando los Acuerdos de Paz, hacen parte de la constitución política de Colombia.

La palabra ahora la tenemos el pueblo que se moviliza y  lucha en las calles contra el terror del ESMAD, las  políticas en contra del pueblo, #ContraElPaquetazoDeDuque, el neoliberalismo que se traga el salario de los trabajadores. La indolencia de un gobierno corrupto que no escucha a su pueblo que es gaseado en las calles por la vida y la paz de Colombia. Ojalá  cuando vuelva a escribir otro artículo la tabla activa del Excel de la muerte, no haya sumado más dígitos  a esta nueva tragedia que va dejando más  viudas y huérfanos de una comunidad empeñada en luchar por la vida. Que no crezca más la incertidumbre y  que la esperanza vuelva a brillar en un nuevo día  de  luz y vida digna. Seguiremos #FirmesConLaPaz. #ElParoSigue