La senadora María Fernanda Cabal, destacada integrante del partido Centro Democrático, publicó una columna de opinión que tituló Becas para Cuba, en la cual vierte sus criterios contra la patria de Martí, su revolución y sus hechos de solidaridad y humanidad.

Desde luego que a nadie puede negársele el derecho a expresar su pensamiento de manera libre, al fin y al cabo nuestra rebelión enfrentó la persecución y el crimen que sufríamos los colombianos opuestos al régimen vigente. Una vez alcanzados los Acuerdos de La Habana, conquistamos que el debate civilizado de ideas reemplazara en nuestro país el estigma y la violencia, aunque persistan fuerzas empeñadas en negar ese elemental paso a la civilización y la democracia.

Cualquier observador desprevenido está obligado a reconocer que la revolución cubana, entendida como estallido social y político de inmensas repercusiones locales e internacionales, se lleva el honor de haber sido la menos violenta de la historia universal.

Si vamos a hablar de ejecuciones, masacres, torturas, prolongados encarcelamientos y exilios, no cabe la menor duda de que Colombia, considerada como la democracia más antigua del continente, cuenta en su haber con horrores indescriptibles, no solamente en su nivel de barbarie sino en el exagerado número de víctimas, muchas más que las dos terceras partes de la población de Cuba.

La lectura de la realidad cubana que hace la senadora Cabal, riñe por completo con hechos contundentes. Preguntémonos si el Estado colombiano ha conferido siquiera una sola vez, mil becas que cubran estudios, vivienda y sostenimiento para nacionales pobres que quieran realizar estudios de medicina o de cualquier otra carrera. Cuba sí lo hace, lo cual la enaltece, dado además que cuenta con un producto interno muy por debajo del nuestro.

En Cuba se han graduado 35.613 profesionales de la salud de 138 países, incluyendo a los Estados Unidos de América. De ellos, 29.746 lo han conseguido en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), fundada en 1999, proyecto que ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud. Fidel logró inculcar en el pueblo cubano la idea de que la solidaridad es compartir lo poco que se tiene y no regalar a otros lo que nos sobra.

Eso sintetiza los valores de la revolución cubana, y resulta absolutamente incompatible con la mentalidad de lucro que inspira a tanta gente instalada en el poder en el mundo. Sólo en 2014 Cuba respondió al llamado de la ONU y la OMS, con 256 profesionales de la salud cubanos que viajaron a tres países de África, para contribuir en la atención de los enfermos de Ébola.

Y pese a las necias acusaciones de fomentar guerrillas en América Latina, Cuba se lleva el mérito de haberlo dado todo por apoyar la firma de un Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP, el más grande y antiguo movimiento guerrillero del mundo, actitud semejante a la que asumió para la consecución de otro Acuerdo con el ELN, malhayado cuando el Centro Democrático consiguió la victoria electoral con su candidato Iván Duque.

En su afán por atacar el gesto de la República de Cuba, la senadora la emprende contra los Acuerdos de Paz de la Habana, acusando a las FARC de su incumplimiento y rearme, una sindicación mil veces irresponsable para con los miles de firmantes de la paz que permanecen fieles a su palabra, y que vienen siendo asesinados impunemente por agentes inspirados en el odio que personas como la senadora Cabal se esfuerzan en sembrar y atizar diariamente.

La reiterada repetición de las acusaciones que la derecha ultramontana ha empleado contra las FARC, de que hace gala la senadora María Fernanda, recuerda una vez más el clásico adagio nazi según el cual una mentira repetida cien veces se convierte en verdad. Cada día es más evidente, con sentencias de la Corte Suprema de Justicia, que la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez concibió los más grotescos montajes contra lo pactado en los Acuerdos de Paz.

El monitoreo formal del cumplimiento de los Acuerdos de La Habana se encuentra en manos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al igual que de respetabilísimas entidades de carácter nacional e internacional. Ninguno ha señalado ni una sola vez lo que afirma la señora senadora, en tanto que sí han puesto de presente la labor paquidérmica del gobierno actual en la materia.

Como la señora Cabal suele estar mal informada, vale contarle que los actuales beneficiarios de las 569 becas otorgadas por Cuba a la fecha, están repartidos así:          

38 exguerrilleros de las FARC y 21 ex servidores de la fuerza pública o sus familiares, mientras los otros 520 son jóvenes de ambos sexos víctimas del conflicto, familiares de excombatientes, integrantes de organizaciones sociales, de indígenas y afrocolombianos. A gente así es que la senadora quiere negar esa oportunidad.

Por fortuna, y sin disimulo alguno, la senadora suelta un último párrafo que revela su verdadera condición intelectual y moral: Creerle a un comunista es apretar el gatillo del arma que apunta contra uno mismo. Mal juego. Peligroso para la seguridad del Estado.

Lenguajes así produjeron los monstruos del fascismo, la segunda guerra mundial, las sangrientas dictaduras militares que asolaron nuestro continente, el ataque a Marquetalia que nos condenó a más de medio siglo de enfrentamiento fratricida, la perversa guerra sucia, el exterminio de la Unión Patriótica, la demencial oleada paramilitar y hasta los falsos positivos.

Cuba ha soportado heroicamente sesenta años del más inhumano bloqueo por parte de los Estados Unidos, y su respuesta ha sido que en los últimos 55 años más de 400 mil cubanos profesionales de la salud, entre médicos, enfermeros y técnicos, han brindado su cooperación en 164 países. Hoy día más de veintinueve mil de esos profesionales laboran en 62 países.

Dejémonos ya de tanto odio, senadora. Colombia se merece una oportunidad distinta para las nuevas generaciones. Debatamos fraternalmente, como hijos de la misma patria, ese es el núcleo de los Acuerdos de La Habana. Nunca más a la guerra. Nos gustaría que conversara con nosotros, quizás así algo cambie para bien en nuestro querido país.

RODRIGO LONDOÑO ECHEVERRY

Presidente de la FUERZA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA DEL COMUN FARC

Bogotá D.C., 11 de febrero de 2020.