Las cifras mentirosas con las que el gobierno deforma la realidad, no alcanzan a esconder el incremento de la guerra sucia,  de la inseguridad, de la violación de los Derechos Humanos ni la entrega cínica del país al narco- latifundismo paramilitar.

No han podido ocultar el desasosiego y la desesperanza de 28 millones de colombianos sumidos en la pobreza por culpa de la rapacidad de los gobernantes y de su política neoliberal.

Ni manipulando las estadísticas ha podido el gobierno soslayar las realidades del altísimo desempleo, bajos niveles de consumo, la pauperización creciente en la calidad de vida de la mayoría de colombianos.

El proyecto de nuevas cargas tributarias, de reforma pensional y la negociación del TLC, presentados oficialmente como sabias decisiones para salvar de la quiebra las finanzas del Estado, hacen parte de la estrategia antipopular que mete la mano al bolsillo de los sectores medios y pobres del país, para financiar  la guerra fratricida, la corrupción oficial y el pago a la usurera Banca Mundial.

Son falaces también los datos oficiales sobre la confrontación militar y el desarrollo del pro Yanqui «Plan Patriota» supuestamente diseñado para recuperar la institucionalidad en vastos sectores de la nación -siempre vapuleados y expoliados-, bajo el presupuesto que los gringos y la oligarquía serán capaces de imponer la paz de los sepulcros, la pax romana en nuestra atribulada nación

La salida democrática  a la crisis no pasa por el arrodillado tratado de extradición ni mucho menos por el sainete de Ralito que pretende disimular la legalización del sicariato narco paramilitar el robo de tierras a los campesinos y la impunidad que generosamente defiende Uribe para sus amigos.

Coincidimos con millones de colombianos, con gran cantidad de organizaciones políticas, sindicales, campesinas, comunales, indígenas, étnicas, artísticas, juveniles y con personalidades de la vida económica, política y social del país en la necesidad de encontrar una salida diferente a la guerra para solucionar las profundas fisuras existentes en la estructura de la sociedad y que no se pueden superar artificialmente con cifras manipuladas.

También coincidimos en la necesidad de trabajar la convergencia de todas las luchas de masas, para colocar al pueblo colombiano como protagonista forjador de su propio destino, haciendo inocua la pretensión de imponer a supuestos Mesías, que solo aspiran a usurpar el ejercicio de la soberanía popular.

La inconformidad y el repudio a la oligárquica y pro gringa política oficial y el propósito de que esto cambie para aclimatar otro medio ambiente distinto al de la injusticia social, la corrupción, la impunidad, la guerra y del arrodillamiento frente al imperio, es clamor general que crece, así como la decisión de enfrentarla. 

Por ello saludamos los acuerdos del encuentro nacional de organizaciones sociales y la cumbre social alrededor de temas vitales como: la lucha por las libertades democráticas, contra la reelección de Uribe, contra la reforma tributaria, por el intercambio humanitario y la solución política al conflicto social y armado, contra el ALCA y el endeudamiento externo. Nos identificamos y solidarizamos con el paro convocado para el  próximo 12 de octubre.

El régimen súper-reaccionario de Uribe Vélez esta siendo notificado, por la creciente e incontenible lucha popular que su estrategia de hambre y terror no tiene futuro, que no es de teniendo masivamente a civiles inocentes, ni cerrando hospitales, ni derrochando el presupuesto en juegos de guerra,  ni bombardeando incesante e inútilmente las selvas del país, como saldremos adelante. La lucha popular crece incontenible. El libertador simón Bolívar afirmo certeramente que «la violencia de la fuerza arrastra consigo los principios de su propia destrucción».

Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.

Montañas de Colombia, 3 de Octubre de 2004