Julio 10 de 2000

Sigue su curso la más intensa campaña desatada contra las FARC-EP en los últimos días por la derecha militarista enfilada a provocar la suspensión del proceso de paz. Con versiones no confirmadas y con montajes se está buscando deteriorar la imagen de las FARC-EP como interlocutoras del Estado en la mesa de conversaciones. Se trata de restarle credibilidad al proceso para que los colombianos y la comunidad internacional se familiaricen con una posible ruptura. Avanzando en este propósito cuestionan y descalifican la zona de despeje, al tiempo que presionan la integración de una comisión verificadora, no de los acuerdos, sino de la conducta de las FARC-EP. Sin duda, los guerreristas, en medio de la euforia que les causa la reciente aprobación del Plan Colombia, creen llegada la hora para arremeter contra el proceso de diálogo para la paz, que adelantan el gobierno del Presidente Pastrana, las FARC-EP e importantes sectores de la comunidad nacional e internacional.

Nada dicen del paramilitarismo de Estado que masacra, tortura, desplaza y desaparece a la población civil desarmada con la complicidad de algunas Brigadas militares y en medio de la más absoluta impunidad. Nunca cuestionan el desarrollo de la política neoliberal, que a pesar de las conversaciones de paz, sigue hundiendo en la miseria a millones de colombianos. Ningún sentimiento de protesta les produce la permanente violación de los derechos humanos causada por las políticas económicas y sociales del Estado.

Ante esta abierta y provocadora campaña, las FARC-EP reiteran ante la opinión nacional e internacional que no es política de la organización la retención de menores, ni el desconocimiento del derecho internacional humanitario como lo pretenden los altos militares, algunos reconocidos auspiciadores del paramilitarismo, voceros de los gremios, jerarcas de la iglesia católica y el Gavirismo, que ha comenzado a incidir negativamente en el proceso de paz. Las FARC-EP sólo aceptarán una Comisión Verificadora de los eventuales acuerdos que surjan de la discusión de la Agenda Común.

Llamamos a los colombianos a cerrar filas en defensa del proceso de paz emprendido por el gobierno de Pastrana y las FARC-EP. Una suspensión de los diálogos como sugieren los enemigos de la paz resultaría sumamente costosa para el país. No podemos darnos el lujo de perder esta oportunidad para lograr la reconciliación entre los colombianos.

ESTADO MAYOR CENTRAL FARC – EJÉRCITO DEL PUEBLO
Montañas de Colombia, julio 10 del año 2000