Carta abierta al comisionado para la paz

Doctor Carlos Holmes Trujillo:

La necesaria brevedad de esta correspondencia, nos inhibió de sustentar en la nota anterior del 3 de enero del presente año, nuestra propuesta sobre las circunstancias en que se puede desarrollar la primera reunión del gobierno nacional y el secretariado de las FARC-EP, dando ello origen – seguramente -, a su contra propuesta.

Nuestras consideraciones son de carácter estrictamente militar. Limitamos al mínimo posible las propuestas de modo, tiempo y espacio en función de lo de terminante de esta reunión y conscientes del clamor nacional por el inicio de unas  conversaciones que puedan conducir al país hacia la paz. Reducir  mas la propuesta, simplemente haría inviable nuestro encuentro.

La experiencia, lo repetimos, nos ha enseñado que debemos cuidar estos procesos desde su mismo inicio. Protegerlos de sus enemigos. El no  haberlo hecho en ocasiones anteriores, frustro al país y acrecentó el escepticismo.

Así ocurrió en Marquetalia en mayo de 1.964, donde se esperaban soluciones a la problematica social, económica y política de la región y el gobierno lanzo más bien, un operativo militar de exterminio dando origen a esta nueva fase de la confrontación.

En 1.984, en Dolores (Tolima) no realizamos la reunión acordada con el gobierno nacional por el saboteo de las FF. AA. que permanecieron emboscadas en las vías de aproximación al municipio en espera de los jefes guerrilleros que debíamos acudir a cumplir ese compromiso con la paz.

A finales del mes de octubre de 1.990, hizo presencia en nuestros campamentos una «comisión exploratoria» que confirmo la existencia de las mejores condiciones para que gobierno e insurgencia reanudáramos conversaciones en procura de la paz. Así quedo constatado en un documento público. Como respuesta a esa voluntad, el gobierno desato el bombardeo y la operación militar contra Casa Verde, buscando la eliminación física de la comandancia de las FARC.

Estas son apenas referencias de algunos irrepetibles capítulos de la titánica lucha que desde hace más de tres décadas, adelantamos por la convivencia democrática en nuestra nación.

El estado colombiano, a partir del gobierno Gaviria, desarrolla con especial intensidad una política militar destinada a localizar y «dar de baja» a la dirección de la insurgencia revolucionaria. Ha creado nuevas unidades militares profesionales (brigadas móviles, batallones contraguerrilleros, batallones de inteligencia, etc.) para alcanzar exclusivamente ese objetivo. Tal política ha sido avalada y acrecentada por el actual gobierno.

Como pensar en esas condiciones, en concentrar al secretariado de las FARC en un estrecho espacio físico, dentro de un reducido tiempo otorgando así, gratuitamente, inconcebibles ventajas de tipo militar a quienes solo buscan nuestra muerte?  Abortaríamos el proceso en gestación, que el país quiere vivo, en desarrollo y en condiciones de lograr la paz.

Doctor Holmes Trujillo: La propuesta que hemos colocado ante el gobierno no tiene otra intención que llenar de mínimas garantías las circunstancias para adelantar unas conversaciones en que no haya mas preocupaciones que las de encontrar mancomunadamente los caminos que conduzcan a la reconciliación.

Para alcanzar la paz, es indispensable abandonar la mezquindad institucional.

No es coherente con las afirmaciones gubernamentales, que una vez recibida por Ud. nuestra propuesta el pasado 3 de enero, el ejército redoble sus operativos en La Uribe y recomience en esta zona una masiva distribución de volantes con la fotografía de cada uno de los integrantes del secretariado de las FARC, ofreciendo recompensas por sus cabezas, en otro acto más de saboteo premeditado a los esfuerzos por encontrar el entendimiento nacional.

Muy importante su propuesta de establecer una comunicación radial. Déjenos comentarle, que en ocasión anterior, ese mismo mecanismo fue utilizado ingenua y provocadoramente por la inteligencia militar para intentar nuestra localización mediante sistemas técnicos y desarrollar a partir de ahí sus operativos de exterminio. Nos parece conveniente para una fase posterior ese medio que sin duda puede ser de mucha utilidad.

Es absolutamente evidente que la opinión debe conocer de primera mano el estado de nuestras comunicaciones. Los silencios en ocasiones y las especulaciones en otras, están generando expectativas que reclaman certezas. Por el bien del país y por la transparencia del eventual proceso, esta carta pública la acompañamos de las dos que recientemente intercambiamos.

Atte.

Compatriotas, Secretariado del Estado Mayor.

Montañas de Colombia, Febrero 16 de 1.995