En Colombia se practica el terrorismo de estado, lo confirman 10 aprestigiadas organizaciones internacionales de Derechos Humanos que en un reciente informe titulado «Terrorismo de Estado en Colombia» publicado en Bruselas, reseña 350 ejemplos de oficiales integrantes de la fuerza pública comprometidos en asesinatos políticos, desapariciones, masacres, torturas y actividades paramilitares demostrando una conducta colectiva de las fuerzas militares y de policía y no hechos aislados como muchas veces se ha querido presentar al país.

La situación es mucho mas grave si tenemos en cuenta que ninguno de estos oficiales ha respondido por sus delitos gracias no solo a la actividad complaciente del gobierno, si no también a la vigencia de leyes permisivas y ciega ante la practica terrorista de militares y policías

Esta impunidad en nuestro país, ha sido determinante en la persistencia del conflicto que agobia a la sociedad. En su último informe, y para que no queden dudas, Amnistía Internacional, otra importante organización, ha ratificado al estado colombiano como uno de los mas destacados violadores de los Derechos Humanos en el mundo; de poco le a valido al gobierno nacional su costosa propaganda que busca que busca descargar sobre la guerrilla colombiana la responsabilidad de las endémicas miseria morales de la república. Ni siquiera los permanentes y faraónicos viajes de la comitiva presidencial han podido ocultar las trágicas realidades de nuestros país como ha  acontecido en Londres la semana anterior.

Paralelo a esta situación, el señor procurador, quien debería ser el abanderado de la lucha contra la violación de los Derechos Humanos y la impunidad, se empeña en demostrar su condición de empleado del presidente  presentando el lamentable espectáculo de una gestión administrativa paralizada entre las puertas del palacio presidencial y ante los puestos de guardia de las guarniciones militares del país.

Hace tiempo que Colombia se cansó de estas instituciones tan implacables en el castigo de los indefensos y tan laxas y genuflexas con los delitos cometidos por los poderosos, por eso el aplastante plebiscito de solidaridad nacional con el señor veedor del Tesoro Público ante la descarada maniobra del gobierno y de la clase política por destituirlo, buscaban impedir las investigaciones sobre el manejo del los dineros públicos por parte de destacados parlamentarios, por la señora esposa del presidente y también la indagación sobre el origen de la fortunas que algunos candidatos invierten en la campaña electoral.

Ante tanta impunidad, corrupción y componendas, La Octava Conferencia de las FARC propuso la creación de una nueva procuraduría general de la nación que unifique y resuma las funciones actuales de la veeduría del tesoro público, la controlaría general de la nación y de la propia procuraduría a cuya cabeza se elija popularmente un colombiano honesto e independiente que defienda al país nacional de la inmoralidades y atropellos de los distintos gobiernos, con libertad política y administrativa para adelantar su misión en tanto no le deba su elección ni al poder ejecutivo, ni al legislativo, ni al jurisdiccional.

En días anteriores se reunió el alto mando militar a dar sus explicaciones sobre los resultados generados  por el estado de conmoción interior y sobre las fabulosas cifras de dineros invertidos en la confrontación. La verdad es que nadie serio cree en las fantasiosos 1.860 guerrilleros presos ni en los 760 guerrilleros muertos; solo la censura de prensa ha permitido difundir sus mentiras burlando la buena fé de quienes transmiten su información, De la noche a la mañana centenares de civiles han sido convertidos por los boletines militares en comandantes guerrilleros y en insurgentes dadas las jugosas recompensas que ello produce y las condecoraciones que se reciben por tan importante labor, todo esto, para alegría de quienes creen que la guerra se gana en los titularás de la gran prensa para tristeza y dolor de decenas de humildes familias colombianas.

Lo que no le han explicado bien al país son las quejas de estos compatriotas, ni los serruchos y privilegios de los altos oficiales con los millones de pesos de la guerra, ni la protesta de la juventud  ante la obligación del servicio militar, ni la baja moral de unas tropas profesionales motivadas solo por un salario ante la carencia de fuentes trabajo, ni mucho menos las enormes diferencias que se han creado al interior de la FF:AA entre los soldados que son obligados a pagar el servicio y los que reciben pagas como profesionales llenos de ventajas económicas y disciplinarías cuando al fin de cuentas unos y otros deben enfrentar las mismas tareas.

Ya no le restan si no 12 meses al gobierno del Sr. Gaviria para insistir en su destemplado discurso sobre la entrega de la insurgencia, mientras, prorrogará indefinidamente las normas de estado de sitio, perseverará en la guerra, en el aumento de los impuestos y del desempleo, persistirá en el nepotismo, proseguirá la corrupción administrativa, la economía agraria continuará su tragedia, crecerán los grupos paramilitares, aumentarán las víctimas de la guerra sucia, el país seguirá presenciando mutuos homenajes y condecoraciones del presidente con sus consejeros y amigos y las manifestaciones de los trabajadores y estudiantes seguirán siendo agredidas por las fuerzas militares y la fiscalía general de la nación.

Entre la política de hambre, la corrupción, la impunidad, la entrega de la soberanía a los gringos y el terrorismo de estado están disolviendo la nacionalidad. Razón albergan los altos prelados de la iglesia al criticar la política guerrerista oficial contenida en la ignorancia  gubernamental de las realidades del país. y mayor razón, cuando reiteran la necesidad de salidas políticas al conflicto y prioridad a la solución al las desigualdades que subyacen en el fondo de la crisis nacional.

A todos las iniquidades del gobierno contra la población, se le suman otras, como la muerte del sacerdote Javier Cirujano Arjona, que no dudamos en condenar; la lucha por conquistar la Nueva Colombia no puede pasar sobre los cuerpos inertes de los sacerdotes: nos corresponde acercarnos a todos los cristianos para luchar hombro a hombro contra la injusticia y la desigualdad.

Con los esfuerzos de todos los habitantes de nuestra patria vamos a superar la crítica ETAPA en que nos a sumido el neoliberalismo oligárquico del Sr. Gaviria, Por ello las FARC reiteran su llamamiento al pueblo y a la nación a buscar la conformación de un nuevo gobierno que apoyado en una plataforma con criterios democráticos y de justicia social pueda enrrutar al país hacia la paz.

SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR FARC-EP CGSB