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El coronel negro Juan José Rondón

Español
Autor: 
Antonio Villegas García

EL HEROE DEL PANTANO DE VARGAS

“Coronel salve usted la patria” con trece valientes guerreros bajo el mando de intrépido y joven coronel se van lanza en ristre, y el ejército realista quedan tendidos y derrotados por los intrépidos llaneros, dice la leyenda oficial de la batalla del pantano de Vargas.

El coronel que se menciona en la historia oficial se llamaba Juan José Rondón, era un joven llanero negro, trabajador a sueldo del patrón de su hato en los llanos venezolanos; se movilizaba y participaba en una horda cruel y asesina, integrada en su mayoría, por indios, mulatos, indios y negros, eran reclutados y conducidos por las fuerzas de un asesino delirante llamado Boves, un antiguo marino convertido en adalid de la corona española y apologista de la guerra de razas.

Era una verdadera nube de langostas que arrasaba con lo que encontraba a su paso; incluido el ejército independentista de un joven llamado Simón Bolívar; un  aristócrata que había aprendido el arte de la guerra, pero no de una manera fácil, si no de derrota en derrota,  a este joven la historia lo conocería como el hombre de las dificultades.

En medio de aquellos guerreros desalmados de Boves  iba un joven llanero negro que se había sumado a la horda, junto con lanceros de confianza, su nombre era Juan José hijo de Bernardo Rondón y su esposa Lucia Delgadillo quien le había enseñado el valor de la libertad.

Boves,  cruel y fanático planteó una guerra de razas y para ello propuso darle libertad a los hombres esclavos,  además  proponía un sueldo, mientras los mantuanos levantados que integraban el ejército rebelde se limitaban a mencionar ideas de libertad y soberanía; cuyo significado exacto no era comprensible a los mestizos  y a la negramenta.

No obstante,  la muerte en combate de Boves y la declaración de Bolívar de la guerra a muerte  llevaron a reflexionar al gran combatiente llanero,  a la vez que comenzaba a mirar con admiración la tozudez,  presencia y audacia de un hombre que comenzaban a llamar el libertador e igualmente la valentía de sus generales.

En agosto de 1817decidió pasarse con su escuadra al bando rebelde, fue un acto temerario, pues corría el riesgo de que lo fusilaran, después de todo había alcanzado el grado de capitán por su temeridad en la hordas realistas; sin embargo fue acogido con el debido respeto hacia alguien que no solo había probado su valor, sino su conocimiento en materia de caballos, el ejército llanero de Bolívar necesitaba de manera urgente y permanente ejemplares para la remonta, pues si bien sus monturas y el trajín de marchas y contramarchas de la campaña militar obligaba a cambiar continuamente de ejemplares, ningún otro oficial más capacitado que Rondón.

En la primera batalla que tuvo con sus antiguos compañeros fue derrotado en un sitio llamado la punta, a continuación estuvo combatiendo con altas y bajas por lo que su jefe inmediato el general José Antonio Páez lo mira con poca confianza, no obstante Rondón en otras batallas comenzó a infringirles derrotas a los chapetones.

La táctica era original y sencilla: cargar sobre el enemigo y  simular la huida, luego 153 lanceros patriotas de improviso se volvían “Volver caras”, sorprendiendo al enemigo y derrotándolo,  generando además fraccionamientos en filas, en una de esas batallas Rondón por orden de Páez logro masacrar lo más notable de la caballería realista.

Ya admirado y querido por el alto mando rebelde vendría el ascenso militar y de allí a travesar los Andes trabajando en el reemplazo de todos los caballos en la pesadilla del páramo de Pisba.

Ya casi enseguida la gloria de aquel atardecer sobrevendría en una planicie denominada el Pantano de Vargas. Agotados, tras combatir desde la mañana sin conseguir imponerse, ambos ejércitos se encontraban tan cerca de la derrota como de la victoria. Fue entonces que José María Barreiro, comandante de la división española, echó todos sus restos de infantería y caballería, Bolívar desconcertado creyó perdida la batalla. ¡No general, todavía los llaneros de Rondón no han peleado ¡ respondió el Coronel, fue en ese instante que el libertador reparo en su presencia y le encomendaría la salvación de la patria.

Se les dijo a los combatientes patriotas “Rondón no ha peleado todavía” y así se abrió el camino hacia la derrota de las fuerzas españolas comandadas por el coronel José María Barreiro; la táctica planteada entre el libertador y Rondón consistió en quedarse encerrados en el patio de una casa como reserva con toda su caballería y  la legión británica. “Gillette Saurt, presidenta de la sociedad Bolivariana de Francia, en su obra Simón Bolívar Libertador,  dice “Se hacía una lucha a sabiendas de que estaban en no mucha capacidad de resistir frente a la presión de los españoles, el resultado era que con cada repliegue de los patriotas se incitaba a Barreiro   a comprometer parte de sus reservas para lanzarlas contra ellos”.

La acción de combates se había iniciado a las 11 de la mañana, a las 5 de la tarde los republicaron intentaron un nuevo ataque. El jefe realista para repelerlos utilizó el resto de sus tropas. Los patriotas retrocedieron en desorden y se creyeron perdidos. Con el enemigo encarnizado que les pisaba los talones  y cuyo ardor mostraba las perspectivas y un triunfo inminente.

Fue el momento que escogió Bolívar, las masas de sus tropas frescas., la Legión británica en cabeza del coronel James Rooke desconcertando con su avance a los españoles, sin embargo estos seguían luchando encarnizadamente y seguía siendo incierta la suerte de la batalla, eran aproximadamente las 6 de la tarde y el libertador se volteó hacia el jefe llanero “Coronel grito, ¡salve usted la patria!” Rondón un negro hijo de esclavos electrizado como un rayo descendió a galope tendido lanza en ristre hacia la dirección de la batalla, con él 14 bravos llaneros, se oyó la voz tronar, clavaron  las espuelas sobre sus monturas. 14 fieras que surgieron en medio de las filas enemigas, perforando las líneas realistas que dieron paso a esos 14 intrépidos y 250 lanceros haitianos enviados por Alexander Petion, patrocinador y financista de la independencia, el triunfo de los patriotas fue total y el coronel negro fue el gran héroe. Ese mismo gran hombre quien promulgó la primera gran reforma agraria del continente; y que haría exclamar a Bolívar “excelencia, usted se adelantó a su época”.

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