Actualidad

Actualidad / Nuestro Enfoque

Una decisión histórica contra el acoso sexual

Español
Autor: 
Viviana Bohórquez Monsalve

Con la orden de reintegrar a la profesora Mónica Godoy a la Universidad de Ibagué, la Corte Constitucional dio un paso enorme para proteger la libertad de expresión en las universidades y a las defensoras de derechos humanos que acompañen casos de violencia sexual.

Mónica Godoy fue despedida de la Universidad de Ibagué cuando su rol como defensora de derechos de las mujeres se volvió incómodo. Después de haber acompañado varios casos de presunto acoso y abuso sexual ocurridos dentro de la institución, perdió el puesto y fue sujeta a una campaña de difamación en su contra. Por eso interpuso una tutela.

En una decisión que sienta un precedente importante para el país, la Corte Constitucional encontró que “el despido de (Godoy) resultailegítimo pues tuvo como fundamento la censura de un discurso protegido y, por ello, afecta el derecho a la libertad de expresión, el principio de igualdad y el derecho a no ser discriminado”.

(Lea: El espaldarazo de la Corte Constitucional a la lucha contra del acoso laboral y sexual)

Además, el alto tribunal dijo que “los discursos que aluden a la protección de los derechos de las mujeres, y específicamente al derecho a estar libre de violencia, como el abuso y el acoso sexual, que además son delitos, son manifestaciones del derecho a la libertad de expresión de interés público que revisten de una protección especial con fundamento en el deber de debida diligencia en la prevención, investigación, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres”.

Por lo anterior, el alto tribunal encontró que la Universidad de Ibagué abusó de la autonomía universitaria, la cual no puede prestarse para discriminar, y tendrá que reintegrar a Godoy, así como expedir un protocolo de violencia y acoso sexual. También le llamó la atención al Ministerio de Educación, al que le exige establecer “lineamientos para las instituciones de educación superior en relación con los deberes y obligaciones con los casos de acoso laboral o de violencia sexual y de género que suceden al interior de las mismas; y las normas y estándares que regulan la atención de casos de posible discriminación en razón de sexo o género en contra de estudiantes y docentes en los centros de educación superior”.

Ante la importancia de esta decisión, El Espectador entrevistó a la profesora Mónica Godoy y a ocho expertas en temas de género para explicar los alcances del fallo. Esto es lo que nos dijeron.

Mónica Godoy

Recibí con alegría el fallo porque reconoce que mi despido fue a causa de la defensa de los derechos de las estudiantes y las mujeres trabajadoras posibles víctimas de violencia sexual en el interior de la Universidad de Ibagué.

También, porque señala que esta institución no actuó de manera adecuada y violó mis derechos fundamentales a la libertad de expresión y conciencia e impidió mi ejercicio del deber ciudadano de la solidaridad.

Esta sentencia sienta un gran precedente porque reafirma la importancia de proteger a las mujeres defensoras de derechos humanos y señala la obligación de la sociedad y sus instituciones de favorecer su trabajo por tratarse de un discurso de interés público en una sociedad democrática.

El fallo es un resultado directo de las reivindicaciones políticas de las feministas que trabajan desde hace décadas por hacer de las universidades lugares libres de violencia de género, incluyendo el acoso sexual y laboral. Estas defensoras se encuentran, por lo general, trabajando en ambientes laborales hostiles que dificultan su labor. Esto tiene que transformarse porque es un ejercicio de discriminación.

VER MÁS>>> https://www.elespectador.com/noticias/judicial/una-decision-historica-co...

Añadir comentario

Siguenos en nuestras redes sociales

Suscríbete a nuestro newsletter