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Prácticas políticas emancipatorias de mujer y diversidad fariana

Español
Autor: 
Laura Ramírez exguerrillera de las FARC-EP y ex prisionera política, Pereira

Las mujeres y las diversidades comentan  reflexiones a propósito del bicentenario.

II  Escuela de genero y diversidades Manuela Saenz por la segunda y definitiva indepencia 16 y 17 de febrero 2019 / Risaralda.

A lo Largo de seis décadas de conflicto social y armado  colombiano  se evidencia  la relación de la mujer  desde diferentes perspectivas y puntos de vista; en los cuales se le puede entender como víctima, o como actora política. Sin embargo, esta última perspectiva se viene transfigurando sesgadamente, minimizando su rol de mujer luchadora a partir de representaciones y hegemonías de poder, parte de la propaganda negra que ejerce el poder político imperante. Muestra de ello, se evidencia en los documentos históricos que representan a la mujer como ente pasivo, parte de dichos imaginarios, han generado en la población un rostro de mujer en la guerra, socialmente sumido por las reivindicaciones, aislado y a la sombra del hombre, y dando una perspectiva  negativa que no aporta al rol de líder social que tiene la mujer en los procesos insurgentes latinoamericanos y colombiano.

Sin embargo abordar el tema representativo de la mujer como artífice de transformaciones sociales riñe con las concepciones deterministas de fundamentarla sobre una naturaleza biológica con tendencia a la maternidad y cuidados domésticos que fueron cimentándose en los agentes culturales  por siglos permitidos en las sociedades occidentales, tal y como lo describe Engels en su libro la propiedad privada y el estado, la mujer es relegada del factor socio político por una situación de conveniencia de la propiedad privada, de esta manera, despojándola de sus derechos sobre los hijos, para de esta forma controlar y adjudicar el derecho de los bienes al hombre.

En consecuencia los derechos adquiridos en reivindicaciones sociales de índole universal como lo son los principios de la revolución francesa de la libertad, la igualdad, la fraternidad solo dieron algunos esbozos de equilibrio entre el hombre y la mujer cimentándose los intereses de clase, donde el hambre y la miseria siguieron reinando, apertura para el auge del sistema económico imperante el capitalismo y la explotación donde se perpetua la visión de la mujer como mano de obra  barata, es de  esta forma como la mujer en los años 50 y 60 es aceptada en trabajos de poca cuantía solo para nivelar los procesos de producción mercantilista exigidos para el momento histórico de guerras por territorios y posicionamiento de potencias económicas mundiales entre ella los Estados Unidos.

Procesos históricos que fomentaron intervenciones militares con fines económicos en Latinoamérica a mediados del siglo XX políticas que atentaban contra el desarrollo de la autonomía de los pueblos y que prevalecieron como un fin único de la potencia naciente de los EE.UU bajo políticas de orden mundial y adjudicaciones de gran hermano para comprometer los gobiernos, conflictos que datan desde 1846 y el tratado de Mallarino, donde se concede privilegios para operar en el Istmo de Panamá y más tarde con subordinación estratégica de Colombia a través de ayudas militares, políticas y económicas en el país como lo narra Renán Vega Cantor, en el informe de la comisión histórica del conflicto, la injerencia de los estados unidos en los asuntos de los países latinoamericanos, dieron pie a instaurar una política contrainsurgente basada en la concepción del enemigo interno y en mantener al régimen los países del cono sur, frente a la amenaza del comunismo, así justificaron su injerencia que aún pervive. La insurgencia  nace de un proceso social que manifiesta su descontento desde todo el territorio colombiano, campos, ciudades, en oposición a un estado  fueron encontrándose en una sola bandera. La mujer asume un papel protagónico en  el campo integrador y activo en el pensamiento revolucionario. Algunos documentos dejan memoria de la verdadera historia que se cuenta, más allá de los libros  escolares de la editorial en cuestión que en estos tiempos ha dado mucho que decir…

Una de los principales representaciones que suele desplegarse ante la prensa sobre la mujer combatiente es su estado de sumisión ante las vicisitudes de la guerra, el hecho de estar bajo un régimen militar es despojarse de todo el carácter femenino y sus implicaciones para asumir roles masculinos que la sociedad a determinado como comportamientos atribuidos a uno u otro género, este hecho posiciona construcciones sociales que son señaladas por las comunidades, un caso concreto de ello es la capacidad que la mujer combatiente tiene de decidir sobre su propio cuerpo, y que marca el estigma siendo señalada como desnaturalizada o por “abandonar sus hijos” en una situación específica, caso situación económica precaria argumentos que ante los hombres no aplican, ya que no es una relación de naturaleza sumisa abnegada, cuidadora, protectora, ya que el imaginario posicionado para el hombre se centra en el realce de sus capacidades fuertes, de esta forma se crea un mito originario sobre las conductas de la mujer,  para hacer prevalecer un poder hegemónico patriarcal desde el moldeamiento de las conductas.

La hegemonía, ejercida por los estamentos oficiales constituye  un punto de partida para explicar cómo la sociedad colombiana durante su larga historia de lucha ha minimizado el trabajo revolucionario de la mujer, en estos 60 años de conflicto social y armado, la mujer ha  tomado un papel  activo  y decisivo, ante las dificultades sociales y políticas, las mujeres vamos en busca de una transformación social cimentada, en la educación y prácticas del buen vivir, que se viene materializando en los diferentes territorios donde nos encontramos  ¡mujeres a la carga! Estamos en tiempos de deconstrucción y construcción solidaria, es así como desde la escuela de género y diversidades  Manuela Saenz asumimos el compromiso de rebelarnos ante la injusticia y solidarizarnos con las propuestas sociales y políticas que encaminan sus prácticas hacia la emancipación.

Agradecemos a las organizaciones sociales y políticas haber hecho posible estos diálogos de reconocimiento y construcción de paz territorial, el Partido Comunista, FEU, JURE, JUCO, las mujeres de la Ruta Pacífica regional Risaralda, las mujeres del encuentro, ENFANCE 232.

Comision Género y Diversidades Capitulo Risaralda

 

 

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