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Mensaje de solidaridad a las mujeres, los hombres y las diversidades sexuales de los pueblos del Estado Plurinacional de Bolivia

Español
Autor: 
Comisión Nacional de Mujer, Género y Diversidad, FARC

Camaradas.

Por diversas vías permanecemos alerta ante la situación difícil que están afrontando los pueblos originarios que componen Bolivia.

La derecha racista y clerical arremete con toda su violencia contra la afrenta histórica que significa un proceso tan profundo como el que han llevado adelante ustedes y que todavía tiene mucho que decir y transformar.

Bolivia dejó de ser un solo país y se convirtió en un concierto de naciones e identidades que se han ido tejiendo de manera plural y crítica para construir un futuro distinto, ese Buen Vivir tantas veces ideado por la ancestralidad de los pueblos aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu’we, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco.

Los nombramos a todos y cada uno porque, como mujeres y diversidades sexuales, sabemos la importancia de existir en la palabra, para existir en la política, en la ley, en la conciencia colectiva.

Con el proceso que llevó a la presidencia a Evo Morales comenzó una nueva etapa para el territorio llamado Bolivia. Empezaron a ser nombrados esos pueblos que fueron negados y excluidos por el poder colonial y luego por las élites criollas; pero solo excluidos del poder, de los derechos sociales, mas no de la producción y del saqueo, pues fueron obligados a llevar sobre sus hombros, sus brazos, sus vientres, el desarrollo capitalista.

La transformación que han llevado a cabo no se reduce a ser formalmente reconocidos en la Constitución. En todos estos años se han construido formas distintas de poder y de participación y el acceso a los derechos sociales se ha ampliado para llegar a todos, a todas, a todes y no solo a las manos blancas, clase media, urbanas en las que antes se depositaban las migajas que dejaba caer esa élite que hoy busca recuperar la hegemonía perdida.

Somos conscientes de que son muchos los debates pendientes: que siguen demandándose formas económicas que no contemplen el extractivismo y la participación de las trasnacionales; que la batalla por la autonomía de los cuerpos de las mujeres y las diversidades sexuales no ha terminado y que falta más para hablar de una verdadera equidad social. Sin embargo, consideramos que son luchas que se pueden dar en el marco de ese proceso que ustedes han elegido edificar y que debe contar con la voz, por tantos siglos negada, de todas, de todos, de todes.

Esa Bolivia nueva no va a poder construirse con una élite excluyente, sorda, neocolonial, patriarcal, racista y violenta en el poder.

Por eso, condenamos los hechos violentos que intentan frenar su fuerza transformadora. Gracias a las distintas redes de comunicación alternativa que ustedes han generado, sabemos que en estos días los golpistas han buscado humillar, mutilar, marcar los cuerpos de la diversidad no blanca con la complicidad de la fuerza policial amotinada en varias ciudades del país. La falta de ética de profesionales de la salud se ha hecho visible al negarse a dar asistencia médica a las personas afectadas, por el solo hecho de su identidad cultural o política. Paralelamente se han establecido bloqueos que impiden que quienes sí están dispuestos a cumplir con sus obligaciones médicas lo puedan hacer por falta de insumos tan básicos como la anestesia.

La solidaridad de los pueblos hermanos debe manifestarse cada vez con más ímpetu. No dejaremos de ser megáfonos para la denuncia del golpe empresarial, fundamentalista religioso y racista que se está llevando a cabo en Bolivia.

Abrazamos las expresiones de resistencia colectiva que se han abierto en esta difícil coyuntura. Las marchas, las redes de comunicación alternativa, de atención de primeros auxilios, la protección a la Casa del Pueblo de las organizaciones sociales, son acciones fundamentales para mitigar los efectos de la violencia orquestada por las organizaciones cívicas y empresariales del Oriente.

Manifestamos nuestro total apoyo a su proceso, esperamos que sigan enriqueciéndolo y radicalizándolo en función de sus demandas históricas y las generadas a partir de la reflexión constante de sus prácticas. Deseamos que las nuevas elecciones recién convocadas por el Presidente Evo Morales no solo aplaquen la violencia en las calles, sino que permitan el justo desarrollo de la voluntad popular de las naciones del territorio boliviano, con una victoria rotunda del proyecto colectivo que llevan tejiendo desde hace tantos años.

Abrazo fraterno,

Comisión Nacional de Mujer, Género y Diversidad,

Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, FARC,

10 de noviembre de 2019.

 

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