Actualidad

Actualidad / Nos gusta

LA MUJER COMO MERCANCÍA

Español
Autor: 
 Por TEODORO NELSON PARA CANARIAS-SEMANAL.ORG.-

"Las mujeres se encuentran mercantilizadas por partida doble"

1. EL PATRIARCADO ES UN SISTEMA DUAL. LAS FORMAS HISTÓRICAS DEL PATRIARCADO.

 Los orígenes del patriarcado se remontan incluso a antes de la aparición del Estado y de la consolidación de la sociedad en clases. Será con la llegada de la historia, es decir, con la aparición de los Estados en cada sociedad, cuando cristalizará totalmente la dominación de los hombres sobre las mujeres.

Este sistema se basaba en la apropiación de las mujeres por parte de los hombres. En cuanto a dicha apropiación, siempre nos aparece en base a dos grandes valores de uso determinados socialmente.

 Un valor de uso es, en esencia, la utilidad de una cosa, el objeto en sí mismo. Todo producto del trabajo humano tiene valor de uso, es decir, utilidad. Es el desarrollo histórico el que va creando los valores de uso. Estos valores de uso deben ser sociales, es decir, tener utilidad social, valor de uso social. Esto se debe a la división social del trabajo, cada conjunto de personas produce una cosa para los demás. Las mercancías, aquellos productos que se transfieren mediante el intercambio, tienen además valor de cambio, o valor propiamente dicho [1]. Los valores de uso constituyen el contenido material de la riqueza humana.

 Con la llegada de la propiedad privada (la violenta entrada de las sociedades en la historia) se produce además la apropiación de las mujeres por parte de los hombres. También empiezan a aparecer la propiedad de unos hombres sobre otros (las múltiples formas de esclavitud) y de los hombres sobre las mujeres.

En tanto en cuanto propiedades (la apropiación en mayor o menos medida de un sexo sobre otro), las mujeres aparecen determinadas así en cuanto a sus valores de uso, en cuanto a la utilidad de estas para los hombres. Esto se asemeja a la propiedad de la tierra o del ganado, que a pesar de no ser en sí mismos fruto del trabajo humano, expresan una utilidad y por lo tanto, pueden expresar valor de uso y de cambio (y por tanto, aparecer bajo forma precio).

Históricamente, las mujeres han tenido un doble valor de uso en las sociedades estatales.

 En primer lugar, la utilidad de las mujeres residía en su capacidad reproductora. Lo importante de esto radicaba en que el control sobre los vientres de las mujeres aseguraba el linaje, la continuación de las riquezas dentro de la misma familia. Esto era fundamental para las nuevas clases dominantes que, asegurándose el control de su linaje (es decir, el control del vientre de las mujeres), aseguraban su dominio a través del tiempo [2]. Así aparece la primera forma de propiedad sobre las mujeres, el matrimonio. Los celos surgen de la propiedad, puesto que sin pertenencia no puede haber celos, y todo lo “casto” y “puro” y “digno” de esta casta de mujeres tan sólo aseguraba la descendencia correcta de las clases dominantes y de las familias más o menos pudientes. Sólo los más pobres se casaban sin tener en cuenta esta consideración, como los esclavos con los plebeyos al fin de la antigua Roma [3].

 Así, con la aparición de la familia, se desarrolla la esclavitud doméstica de la mujer, que entregaba de forma gratuita trabajo a los hombres, de forma que estos quedaban libres para trabajar para los grandes propietarios y para sí mismos. También, por supuesto, realizaban trabajos normales de toda índole, salvo las mujeres de las clases dominantes, que podían permitirse el “lujo” de sólo funcionar como su primordial valor de uso, la sangre.

 Si el trabajo gratuito que los esclavos entregaron a los usureros ingleses permitió la acumulación primitiva de capital que dio paso al capitalismo, el trabajo gratuito que las mujeres bajo matrimonio entregaron a la sociedad tiene una magnitud igual o mayor.

El segundo gran valor de uso es la apropiación sexual de las mujeres. La prerrogativa de disponer sexualmente de varias mujeres hunde sus raíces en los orígenes del patriarcado. Es el segundo gran valor de uso que ha determinado la organización social de hombres y mujeres. Ambos usos son genuinamente contradictorios. Por lo tanto, van a pareciendo dos grandes grupos de mujeres en cada sociedad.

De este modo, el patriarcado se define como un sistema dual. La puta y la monja, la mujer y la hetairoi, la dama y la concubina… En todas las culturas desarrolladas acaban por aparecer estas formas de propiedad y apropiación de las mujeres, que se transforman en “cosas”, es decir, en valores de uso. Los oficios femeninos también se basaban en estas dos cadenas. Por eso las mujeres se convierten también, en muchas sociedades, en símbolos de poder y riqueza. Aparecen así los ideales estéticos de la mujer, igual que los lujosos ropajes o los artesonados de los templos. El matrimonio y la prostitución, es decir, la prostitución privada y la pública, no son sino dos caras de lo mismo, el dominio de los hombres sobre las mujeres, el patriarcado [4]. Por supuesto, esto quiere decir que la propiedad sagrada sobre las mujeres se basó en la violación continua de la propiedad de las mujeres sobre sí mismas [5]. Hasta la llegada del capitalismo, la mujer estaría alejada de la producción genuinamente social [6].

Evidentemente, esto significa que la llegada de la monogamia significaría tan sólo la monogamia de las mujeres. De igual modo significa que el patriarcado, en sí mismo, funciona como un sistema paralelo a la esclavitud y profundamente entrelazado con éste:

“La existencia de la esclavitud junto a la monogamia […] es lo que constituye desde su origen el carácter específico de la monogamia, la cual sólo es monogamia para la mujer, y no para el hombre”.- Friedrich Engels [7].

Con la masa de esclavos aparece la prostitución forzosa, es decir, la libre violación del conjunto de mujeres esclavas, paralelo al oficio de las mujeres “libres”. Este hecho será muy importante más adelante.

Esto no quiere decir que la mujer siempre estuviera dominada por el hombre. El patriarcado es fruto de una compleja y muy larga lucha social, y no de una determinación natural. De hecho, en palabras de Engels:

“[La familia] encierra en miniatura todos los antagonismos que se desarrollarán más adelante en la sociedad y en su Estado”.- Friedrich Engels [8].

Y también: “La propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido”.-Karl Marx [9].

2. COMPRA-VENTA Y ALQUILER DE MUJERES. COMPRA-VENTA DE BEBÉS.

VER MÁS>>> http://canarias-semanal.org/not/23598/la-mujer-como-mercancia/

 

Añadir comentario

Siguenos en nuestras redes sociales

Suscríbete a nuestro newsletter