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La lucha del magisterio hoy. El caso de la Red de Maestros Clasistas la Roja

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Este escrito es la reflexión de un maestro en ejercicio, de un profesor que participa de una organización popular y piensa sobre ello. Son unas líneas desde la pedagogía del oprimido, de la oprimida, de los y las de abajo. Así pues Gramsci señala que hay tres tipos de organización para los y las trabajadoras. El consejo obrero, el sindicato y el partido. Guardando las proporciones, podemos decir que los consejos obreros son formas organizativas similares a las del movimiento social. Son más flexibles, obedecen a luchas que emergen de la situación espacio temporal de las comunidades, tienen diversas agendas y buscan subvertir las relaciones en el espacio geográfico, y en la cotidianidad. El espacio sindical corresponde a otro tipo de escenario. La lucha sindical toca directamente la relación capital-trabajo que es nodal en la configuración de nuestro mundo de la vida. Los sindicatos son formas asociativas en el ámbito de la producción, que se tiene que enfrentar a la lógica del capital.  Su lucha solo puede ser avanzada en la medida que se involucre decididamente al bloque popular.

En el caso de Colombia, las reformas neoliberales hicieron una barrida del sector público estatal, y con ello se produjo un debilitamiento del movimiento sindical en Colombia. Desde 1991, luego de la sistemática desestructuración de los logros obtenidos en materia de presupuesto, y con las reformas en materia de transferencias el sector público se debilita. Es por esta razón que el sector que queda con alguna correlación de fuerzas es el educativo.  Y es el último bastión de lucha del sector público. Aun hoy en materia de transferencias la educación representa para los municipios cerca del 48% del total de los recursos.

La urgencia del régimen por cubrir el hueco fiscal que se tiene, producto de la guerra y de la deuda externa, ha llevado a que este sector se despliegue como el lugar idóneo de recorte del gasto público. La lucha del movimiento estudiantil, de maestros universitarios, del magisterio y en general de los y las trabajadoras del sector, se ha venido acrecentando. Lo que está en juego es la existencia de la educación pública estatal.

Para defender la educación pública estatal, como un derecho que potencia a la sociedad civil hacia el buen vivir, y que influye diametralmente en el desarrollo de la Nación, entendiendo el desarrollo desde un lugar de enunciación propio, es necesario un cambio de modelo económico. Las posibilidades de la FECODE (Federación Colombiana de Educadores) y de la ADE dependen de que pongan sobre el debate público el proyecto educativo social y político que se piensa para el país y para la cuidad.

Allí es donde emerge la Red de maestros clasistas la Roja. El movimiento magisterial venia en un declive ideológico y político. Esto no implica la lucha emprendida, histórica y valerosa que permitió que hoy en día en Bogotá, exista uno de los sistemas de educación pública más grande y solido de Colombia. Sin embargo se fue perdiendo la iniciativa política, se fue cerrando la lucha en las luchas salariales, la defensa de los derechos adquiridos, la defensa de las jornadas mañana, tarde y nocturna, y la solución a los problemas del derecho a la salud del magisterio.

Todas ellas tareas urgentes y necesarias. Pero perdiendo la perspectiva pedagógica, el proyecto de educación que se debe debatir y construir con el conjunto de la sociedad colombiana.

Inivizibilizando la emergencia de concepciones diversas y de género que no habían sido tenidos en cuenta en la estructura organizativa del sindicato. Pues por ejemplo en Bogotá las maestras son más del 60 %, cerca de 180 mil compañeras, y esto no se reflejaba ni se refleja aun, en las direcciones del sindicato y en los cargos de representación.

Las generaciones contemporáneas de maestras y maestros  que se vincularon al magisterio, con sus defectos y virtudes, fueron abriéndose camino, planteando nuevos debates, nuevas agendas, y proyectos. Esas inquietudes fueron las que nos unieron, en el camino, las que llevaron a varios colectivos a dialogar, a compartir saberes y propuestas. Adolecíamos de una visión de conjunto y del conocimiento interno del  funcionamiento del sindicato, poseíamos maestrías, doctorados especializaciones, pero no teníamos la escuela de lucha de los compañeros y compañeras del magisterio, que en las calles y en la movilización habían forjado entre muchas conquistas la ley general de educación, su decreto 2277 y el movimiento pedagógico.

En ese camino llegaron a un encuentro asambleario en el año 2017, el colectivo Pupitrazo liderado por mujeres maestras que querían trabajar en la lucha del magisterio desde una perspectiva de género y clasista.  El colectivo Alternativa Popular Educativa (APE), que buscaba recoger diversos maestros y maestras, provenientes de la Universidad Pedagógica, y que se reunía en una suerte de grupo de estudio, sobre la realidad social, económica y política del magisterio, y el Colectivo Libremente, una histórica organización que realizaba preicfes populares en la capital, y que tenía un acumulado político importante en la relación de los y las maestras con las organizaciones barriales. Así entonces construimos una propuesta mínima de articulación basada en los siguientes principios:

Recuperamos los principios clasistas, entendidos como la comprensión de que las transformaciones profundas que busca el movimiento sindical pasan por la concepción de un nuevo modelo económico.

Reconciliar la ética y la política. No concebimos la ética desde una perspectiva religiosa ni confesional, sino como las condiciones de posibilidad para el buen vivir. Las prácticas transparentes con los recursos de las y los trabajadores de la educación. El respeto en la práctica donde la máxima instancia de decisión es la asamblea de maestros. Que la rendición de cuentas y las decisiones estratégicas se hagan con y para el magisterio.

Re-significación y reconstrucción del movimiento pedagógico. En este sentido estudiar e investigar la importante experiencia del movimiento pedagógico, para actualizar sus agendas y la resignifcacion de los elementos que aun dialogan con los proyectos pedagógicos alternativos actuales

Dignificación de la profesión docente. El Estatuto del 1278 fue una conquista en las calles de las maestras y maestros. Es un Estatuto garantista, que brinda estabilidad laboral, ascenso por estudios, experiencia y producción académica. El actual Estatuto 1278 es una contrarreforma que niega la estabilidad laboral y de manera punitiva evalúa a los docentes según estándares de organizaciones económicas neoliberales.

Las nuevas apuestas epistémicas sociales y culturales en el sindicato vienen creciendo de manera lenta, pero con firmeza, hombres y mujeres , maestras y maestros que construyen un sindicato clasista, con perspectiva de género, intercultural, y alternativo.

 

 

 

 

 

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