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Espacios Territoriales de Colinas y Charras

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Autor: 
María Aureliana Buendía

 Terminado el Pleno del Consejo Nacional de los Comunes (CNC), aún con la alegría y el optimismo que produce el sentimiento del deber   cumplido, Mauricio Jaramillo, Jefe de la Comisión FARC-Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y garantías de SIVJRR convoca   al equipo del sistema para viajar al departamento del Guaviare.

 La Misión de las Naciones Unidas en Colombia, que no ha cejado en su esfuerzo por apoyar el proceso de implementación de los   Acuerdos de paz en Colombia, le facilita a la comisión un helicóptero para el desplazamiento hacia las bellísimas tierras de la Amazonia.   Es gracias a la ONU y no al gobierno Duque, ni a su oficina de paz, que hemos podido cumplir la tarea de pedagogía sobre el Sistema de   Justicia Transicional en los espacios territoriales.

La misión de Mauricio y su equipo: 1. Informarle a la militancia del partido del Común las conclusiones del Pleno del CNC 2. Pedagogía sobre  el SIVJRR en general y en particular de sus componentes Comisión de Esclarecimiento de la Verdad (CEV), la Justicia Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD) 3. Escuchar todas las inquietudes de la militancia. Así arrancamos.

Nadie podrá decir que el alzamiento armado de las FARC_EP produjo la deforestación del Departamento del Guaviare, que fuimos responsables de correr irresponsablemente la frontera agrícola, de eliminar parte del pulmón del planeta y a cambio llenar el territorio de palma  y ganado. Es exactamente al revés: los alzados, siempre, cuidamos y protegimos la casa-selva, sus enormes árboles en particular, su flora y fauna nativas en general.  Fue la guerrilla quien generalizó las normas de no pescar con dinamita, no cazar micos y otras especies por deporte, la cacería se organizaba por épocas del año y en determinadas zonas. Quedó prohibido el descumbre de las montañas. Esas, entre otras normas medioambientales.

Entonces fue doloroso observar la desaparición de la selva, y en cambio miles de hectáreas sembradas de palma, otras miles en pastos, los torrentes de agua convertidos en hilos que pronto también irán desapareciendo. Con alguna esperanza pensamos que a lo mejor se había elevado el nivel de vida de la gente: nada, todo está por hacerse.

Arribamos a Colinas, un impresionante asentamiento organizado y limpio. Un colectivo que ha mejorado sus viviendas con madera, sembrado jardines y plantas medicinales alrededor de las casas. Construyeron una casa de dos pisos como biblioteca y una futura sala de cine, para lo cual necesitan de un video beam o proyector y una tela o pantalla. Tienen unas aulas gigantes muy bien construidas donde uno se imagina se concentran mil o dos mil personas para diferentes actividades. Tienen una casa que adaptaron como escuela primaria para 62 niños y niñas de diferentes edades, en distintos cursos, y como es habitual en un país donde la educación poco cuenta, con una sola maestra. Los infantes como sus padres y la comunidad completa son pequeños empresarios, tienen a su cargo un cultivo de maíz. Los pequeños agricultores cultivan también el espíritu, tienen un grupo de danza.

 

La población de Colinas, hombres y mujeres, que en un esfuerzo monumental tratan de normalizar su vida, trabajan en proyectos de autoconsumo, pero tienen en mente poder comercializar una serie de artículos que producen. Trabajan la tierra y han sembrado 8 hectáreas de maracuyá, 10 ha de caña, algo de pimentón, tienen piscicultura y porcicultura, no podían faltar los cultivos de plátano y yuca, las gallinas y patos. Están organizados en cooperativas, una de las cuales es de mujeres.

 El ETCR Charras es similar al de Colinas. La misma voluntad de trabajo, la misma alegría por lo logrado, las mismas preocupaciones   por el futuro. En Charras tienen viveros con plántulas de cacao para la reforestación, centenares de miles de hermosos árboles   pequeños y sanos. Es un acuerdo para el plan de sustitución de cultivos de uso ilícito. A más largo plazo hay cultivos de Leucaena, flor   morado y otros árboles preciosos.

 Vimos, en la reunión que convocó Mauricio para toda la militancia de la Rosa en Charras, a una pareja muy singular. Dos hombres,   antes combatientes guerrilleros, hoy lisiados de guerra. Un camarada alto, fornido, blanco, de pelo muy negro peinado hacía atrás y   unas gafas oscuras pesadas ocultando su ceguera. El otro camarada, con muy poca movilidad en las piernas, algo frágil por la misma   causa, con enormes ojos negros profundos llenos de vitalidad. Andan juntos, el uno camina por el otro con paso seguro, casi   levantándolo, el otro ve por los dos, observa, cuenta, advierte. Son una sola voluntad, un acto de heroísmo, de solidaridad y de esperanza. Son un ejemplo de estoicismo.

El partido del Común ha cumplido el Acuerdo de paz pactado con el Estado colombiano y de qué manera. En lo fundamental somos eso, cumplidores. Nos comprometidos con el pueblo a parar la guerra y se cumplió, a cambiar los tiros por la palabra y se cumplió, al esfuerzo más grande, el de la reincorporación y hemos cumplido. No hemos tenido sino el honor de la palabra empeñada y la voluntad, se trabaja como se trabajó siempre en la insurgencia con sacrificio y tesón.

¿Y el Estado? Señor Duque, demuestre en la práctica que ustedes son mejores que nosotros. Charras y Colinas son ejemplo de lo que podríamos hacer con todo el país: ponerlo a producir, sacar adelante a su gente, educar a sus hijos, donde hasta los enfermos son ejemplo a seguir.

 

 

 

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