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Desinformación y manipulación mediática

Español
Autor: 
Rubín Morro

"La verdad es una condición de humanidad para la convivencia y la reconciliación de la familia colombiana, independientemente  de nuestras percepciones de la vida y de la concepción que tengamos del mundo"

En Colombia no existe información objetiva, existe si, una absoluta desinformación de los grandes medios que obedecen a intereses políticos, económicos sociales y culturales de una oligarquía rancia empotrada por ahora en el poder. La desinformación es otro instrumento de manipulación de las grandes multitudes, otra arma del estado que no mata físicamente, pero que sí intenta aniquilar el raciocinio y el acertado análisis.

Les hacen creer a los incautos todos los días y a cada minuto que el problema más grave en América es la situación interna en Venezuela, obviamente no podemos negar que hay problemas y que es la propia nación hermana la que debe solucionar sus dificultades. Nos ocultan también que en Colombia avanza un genocidio sistemático contra las organizaciones sociales y defensoras de los Derechos Humanos y el asesinato de más de 97 ex integrantes de las FARC-EP. 

La  información suministrada por el estado y sus medios de comunicación tiene que ser real y objetiva. Es un derecho fundamental para sus asociados, está atado a una sociedad democrática y resulta determinante para garantizar el necesario respeto de los  Derechos Humanos; con el fin de garantizar el ejercicio de la sociedad al  conocimiento de la verdad y del procesamiento de la información para la toma de las grandes decisiones del país. Sin acceso a información imparcial, la facultad de participación social se ve castrada y se dificulta su relación de hermandad con el resto de sus conciudadanos, lo que va en detrimento de su calidad de vida, su libertad de expresión y su autonomía.

En nuestro país la información es para sembrar odios, venganzas, mantener vivos los estigmas para  alienar, mentir, distorsionan la realidad, crean matrices de opinión falsas, justifican la perfidia, calumnian, engañan para hacer ver a los villanos contra el pueblo como héroes, a los marchistas como conspiradores, a los luchadores sociales agentes del terrorismo, a los corruptos como intocables, a los que explotan al pueblo y hacen leyes para favorecer sus privilegios, los llaman los “padres de la patria”. Los grandes medios de comunicación nos hacen vivir de  las encuestas, nos posicionan e imponen “demonios  y mesías” y el pueblo ignorante político va  a las urnas como borregos al cadalso.

La desinformación que inunda nuestra percepción con análisis sesgados, mal concebidos, prefabricados para un pueblo que no lee, que no conoce su historia real, atrapado en una televisión y redes sociales insulsas que no busca la prensa alternativa, que no investiga, que no debate y que es un instrumento de su propia destrucción, nos enseña Bolívar. La desinformación del estado  Colombiano oculta verdades, responsabilidades, esconde las causas que han generado el conflicto social y armado y  como Poncio Pilatos se lava las manos para luego hundirle el puñal a la verdad.

Los colombianos y colombianas debemos saber la verdad cómo un derecho fundamental de lo que pasó en la guerra. ¿Quién ordenó el asesinato contra Gaitán? ¿Quién o quienes auspiciaron el odio y la matanza entre liberales y conservadores? ¿Quién entrenó y armó las hordas de asesinos al servicio de los directorios de los partidos tradicionales? ¿Quién nos agredió en Marquetalia hace 55 años? ¿Quién ordenó el genocidio contra la Unión Patriótica? ¿Quién ordenó y organizó el paramilitarismo, las masacres, el desplazamiento forzado y las desapariciones?

En consecuencia,  esperamos que se aplique e implemente integralmente los acuerdos de paz de La Habana, particularmente lo relacionado con el Sistema Integral de Justicia, Verdad, Reparación, Convivencia  y No Repetición. Igualmente monumental tarea tiene La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, Los ex integrantes de la dirección nacional de las FARC-EP hemos comparecido ante la Comisión de la Verdad y hemos dicho que tenemos  la disposición como organización  de aportar  verdad plena y esperamos que todos los actores políticos y armados hagan lo mismo.  Si no hay verdad, no habrá  justicia.

La verdad es una condición de humanidad para la convivencia y la reconciliación de la familia colombiana, independientemente  de nuestras percepciones de la vida y de la concepción que tengamos del mundo.

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