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Año de desgobierno

Español
Autor: 
Luis Alberto Albán Urbano - Marco León Calarcá

Camarada Jacobo Arenas,

Estamos Cumpliendo

 

Un año perdido en las posibilidades de avanzar en la construcción de soluciones a los graves problemas que vive Colombia, muchas de las cuales están plasmadas en el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, construido en arduas jornadas de trabajo entre el Estado colombiano y las FARC-EP en La Habana y rubricadas, no una sino dos veces en Colombia, Cartagena, septiembre de 2016 y Bogotá, Teatro Colón, noviembre del mismo año.

Luego de un inicio en apariencia vacilante, entre atender las demandas de la ciudadanía o las exigencias de su partido, la orden de su mentor y jefe, Álvaro Uribe Vélez, la famosa y publicitada “necesitamos que Duque enderece, porque si Duque no endereza, nos va a ir muy mal”, lo definió por ir en contravía de los intereses nacionales.

También se dice que el atentado en la Escuela de Caballería fue determinante, sin embargo es sabido que la guerra no se acaba con guerra y un estadista de verdad tiene otras respuestas a la violencia.

Pero en fin, sea por lo que sea, la realidad es que nos encontramos en un total desgobierno, donde lo único claro es acabar con la posibilidad de paz.

En lo internacional, con afán de protagonismo y en el ánimo de congraciarse con la potencia mundial y el presidente camorrero que es Trump, quien lo maltrato en la visita de Estado,  arremete contra La República Bolivariana de Venezuela, desatendiendo la propia problemática nacional, prometiendo invasión y guerra, pronosticando la caída de Nicolás Maduro, legítimo presidente de la hermana República.

Además, desconoce protocolos firmados en previsión de la ruptura de los diálogos con el ELN, algo en apariencia sencillo pero de profunda gravedad en la política internacional, de paso se vale de esto para acosar a Cuba exigiendo que detenga y extradite a los negociadores de esa guerrilla.

Así, cuándo la paz completa.

Y en lo nacional, su incumplimiento con los compromisos anticorrupción, quedaron para el recuerdo los acuerdo de las mesas. No es secreto que la corrupción es una práctica responsable de la profunda crisis que vivimos, para muestra un botón, Mintransporte quería regalar un billón de pesos de colombianas y colombianos a los bancos, en especial al Grupo AVAL del Señor Sarmiento Angulo, el más rico del país y sin embargo el presidente Duque la respalda y nada pasa.

Son muchos los esfuerzos y energías desperdiciadas en acabar con la esperanza de paz, con lo avanzado en su construcción, las objeciones a la JEP, la falta de voluntad política para implementar lo pactado, no cumplir con la obligación constitucional de proteger la vida de los colombianos, la permisividad con la impunidad, son muestra del camino escogido, impedir el funcionamiento del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición,  acabar no solo con el Acuerdo de Paz, sino también con el orden constitucional.

Implantar un régimen fascista basado en el Estado de Opinión, que permita negociar el país, manejarlo como una hacienda, desaparecer el derecho a pensar y opinar diferente base de la democracia, son sus pretensiones.

Por fortuna quienes estamos convencidos del camino de la paz con justicia social, mujeres y hombres comprometidos con la construcción de la democracia y comprometidos con la soberanía nacional y la comunidad internacional que valora en su justa dimensión lo pactado no hemos perdido el año y avanzamos en el anhelo popular, superando obstáculos y dificultades.

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