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¡Nunca invisibles, adiós a la guerra!

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Autor: 
Comisión Mujer, Género y Diversidades – Cali y Valle del Cauca

Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, las mujeres salimos a las calles en varios países del mundo reivindicando nuestros derechos ya conquistados con mucha lucha y los aún por conquistar, contra las persistentes desigualdades y en contra de la violencia, del machismo y de todas las formas de explotación, dominación, subordinación y opresión determinadas por el modo de producción capitalista. En Colombia no podría ser diferente. En consonancia con la coyuntura política del país, las Mujeres Farianas nos juntamos en unidad a otras organizaciones y colectivos y alzamos nuestras voces, levantamos nuestras banderas y convocamos a las mujeres y los hombres del Común que se sumen a la lucha por la Paz.

El Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP (hoy Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), una conquista para toda la sociedad que ha sufrido con la guerra, reconoce que las mujeres desempeñamos un papel esencial en la prevención y superación de las causas de los conflictos sociales, políticos y económicos, y en la consolidación de una Paz estable y duradera. Así que nuestro protagonismo, liderazgo y participación de manera igualitaria deben ser garantizados para que se logren todos los objetivos acordados. También reconoce y admite que la guerra golpea a las mujeres de maneras diferenciadas, lo que implica medidas que atiendan nuestras necesidades y que fueron establecidas en el marco del Acuerdo Final. Sin embargo, el gobierno de Iván Duque incumple el Acuerdo y no garantiza las reformas necesarias para que se logre iniciar la construcción de la paz con justicia social.

Así que exigimos que se cumpla con el Acuerdo integralmente, especialmente en los siguientes puntos:

1.Acceso y formalización de la propiedad rural en igualdad de condiciones.

2.Garantía de los derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres y las personas con identidad sexual diversa, del sector rural.

3.Promoción de la participación política, social y comunitaria de las mujeres en espacios de representación, toma de decisiones y resolución de conflictos. 


4.Reconocimiento de las afectaciones diferenciales a las mujeres víctimas y establecimiento de medidas de prevención y protección que atiendan sus riesgos específicos. 


5.Acceso a la Verdad, a la Justicia y a las Garantías de No Repetición. 


6.Reconocimiento público, no estigmatización y difusión de la labor realizada por mujeres como sujetas políticas y defensoras de derechos humanos. 


7.Gestión interinstitucional para el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres nacionales y territoriales, y movimientos LGBTI para su participación política y social. 


8.Sistemas de información desagregados. 


9.Acompañamiento internacional para la Implementación.

Este año tendremos la oportunidad de elegir nuevas administraciones, en el marco de la participación electoral que se llevará a cabo en cada región, es urgente movilizar a la población en torno a los temas de la Paz y apoyar a las y los candidatas(os) de la convergencia política y social que estamos construyendo quienes defendemos la vida y la paz, ya que la unidad es lo que nos permitirá avanzar en nuestro proyecto emancipatorio.

No es novedad que las mujeres estamos en una situación de profunda desigualdad estructural en relación a los hombres. Por citar algunas: “La tasa de desempleo para enero fue de 12,8%, (aumento de un punto porcentual con respecto al mismo periodo del año anterior). La brecha de género también aumentó hasta los 7,1 puntos porcentuales, es decir que mientras que los hombres desocupados llegan al 9,8%, las mujeres al 16,9%, cifra preocupante, si se tiene en cuenta que población femenina en Colombia es mayoritaria" (DANE 2108). Y las mujeres que podemos y estamos trabajando en el mercado formal y/o informal, terminamos haciendo doble o triple jornada, ya que sobre nuestras responsabilidades caen el trabajo doméstico y los cuidados de las y los niñas(os), de las y adultas(os) mayores, personas en situación de discapacidad, y personas con enfermedades.

Así como que nuestros cuerpos y vidas muchas veces “no valen nada”, ya que no tenemos el derecho de decidir sobre ellos, ni tampoco se nos garantiza el derecho a la vida. En Cali, según datos del Observatorio de Seguridad, el año pasado, tuvimos 22 casos de feminicidios y en el transcurso de este año ya tenemos 2 – el de Lady Johana Morales (negado por la Fiscalía) y el de Gloriseth Virgen –, así como 15 casos de asesinatos violentos de mujeres transgénero en el Valle del Cauca en 2018 y en lo que va corrido del año. Según organizaciones sociales defensoras de los derechos LGBTI, van cerca de 12 casos de asesinatos de esta población en todo el Valle, siendo que 5 casos denunciados son de mujeres trans. Lo que vemos es que la respuesta del Estado no es efectiva para erradicar estos tipos de violencias y cada vez más estas poblaciones se encuentran en situación de vulnerabilidad por el simple hecho de ser quienes son.

En medio de tantas dificultades objetivas en las que vivimos las mujeres, estamos presenciando la posibilidad de volver a la guerra en el continente, una situación que, como ya hemos mencionado, afecta aún más a las mujeres. Con la nueva reconfiguración de la acumulación capitalista, producto de la crisis estructural que inició desde la década de 1970 y que se ha expresado con fuerza desde 2007-08 y sigue en desarrollo, Estados Unidos de América del Norte, en una actitud desesperada por mantener su dominio económico-político-ideológico-cultural en su zona geoestratégica de reservas (América Latina y el Caribe), amenaza con derrocar el legítimo gobierno de Nicolás Maduro, bajo el pretexto de “ayuda humanitaria”, pretende poner su títere Juan Guaidó en la presidencia, en contra de la voluntad soberana del pueblo que lo eligió en elecciones constitucionales en 2018. Debemos posicionarnos en todos los lugares en contra de la guerra. En Colombia, donde hay un gobierno apátrida, lacayo del imperialismo, pero un pueblo con ansia de paz y justicia social, urge la movilización social en todas las regiones que en voz alta griten que Colombia ya no es un territorio de guerra, sino de paz, y que los yankees no cuentan con nosotras y nosotros para sus planes criminales.

En este 8 de marzo, fecha histórica de lucha y unidad del movimiento de mujeres por sus derechos, las Mujeres Farianas, las combatientes por la Paz, estamos en las calles de Colombia haciendo un llamado a toda la sociedad para que sigamos trabajando por la paz con justicia social, por el fin de todas las violencias y opresiones que las mujeres vivimos en la sociedad capitalista – imperialista – patriarcal – racista y por la campaña en contra de la guerra imperialista y la inminente amenaza de agresión a la hermana nación venezolana.

¡Que viva la lucha de las mujeres! ¡Que viva el 8 de marzo!

¡Que vivan las Mujeres Farianas!

¡Que viva la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común! ¡Somos la esperanza!

 

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